Hoy día 3 de diciembre es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Hemos elaborado este artículo enfocado a explicar las etapas psicológicas por las que pasa una persona hasta que acepta su limitación.

La limitación física se concibe como un deterioro susceptible de producir una discapacidad. El discapacitado debe adaptarse psicológicamente a esta situación mediante el avance continuo, superando una serie de etapas.

Cada persona evoluciona de distinta forma en cuanto a su evolución y superación de estas etapas, un problema importante aparece cuando alguna persona se queda estancada en una etapa sin ser capaz de superarla y esto le impide avanzar hacia la aceptación de su limitación.

En este proceso de aceptación de la limitación influyen en gran medida las variables emocionales producto de los tratamientos médicos y la rehabilitación.

Aunque como decimos cada persona evoluciona de forma individual dependiendo de su perfil de personalidad y de sus variables emocionales, podemos definir varias etapas genéricas en este proceso de adaptación:

  1. Fase de incertidumbre: Comienza con la aparición de los primeros síntomas, ocurre cuando a veces aún no se ha identificado o diagnosticado la enfermedad. Está relacionado con sentimientos de confusión o duda y conlleva la aparición de una mayor carga cognitiva al replantearnos el futuro de forma distinta.
  2. Fase de negación: Aparece como mecanismo de defensa, acude para proteger al individuo de una situación de depresión. Solo es contraproducente cuando impide que la persona avance en su proceso de recuperación.
  3. Fase de duelo: Poco a poco la negación deja paso al conocimiento de la pérdida, dejando aparecer el estado de ánimo depresivo y una bajada de autoestima. La pérdida se entiende en este caso como el hecho de dejar de contar con alguna capacidad física que ya no disponemos. A veces se agrava esta etapa según las respuestas que den las demás personas y en la percepción de pérdida de expectativas futuras relacionadas con esa función.
  4. Fase de aceptación: No quiere decir que la persona discapacitada vuelva a ser feliz con su discapacidad. Esta etapa se basa en que la persona se adapta a la nueva situación, abandona falsas creencias en cuanto a su recuperación y pone en su vida nuevos proyectos acorde a las limitaciones reales que le supone su discapacidad.

La discapacidad dejará al final de ser el aspecto más importante de su vida ante el que todo lo demás gira, pasando a ser un aspecto más, dejando relevancia a otras cosas importantes para la persona. En definitiva el individuo llega a sentirse bien con su “yo” cambiado.