Se puede decir que existen unas características psicológicas determinadas que ayudan a que la persona que se enfrenta a un reto deportivo consiga mejores resultados.

A lo largo de la historia se han realizado diversos estudios al respecto y entre todos ellos voy a hacer referencia a un estudio realizado por Garfield y Bennett, donde estos autores de forma muy gráfica definen unas condiciones emocionales necesarias  para conseguir un estado mental ideal en el deportista. Serían las siguientes:

  • Ser capaz de conseguir un nivel adecuado de relajación mental.
  • Conseguir un nivel adecuado de relajación fisiológica, mediante el que los músculos deben de realizar el desgaste de energía eficazmente adecuado al esfuerzo que se realiza.
  • Mantener una actitud positiva ante la actuación que se va a lleva a cabo. Es decir confiar en que se va  a llegar a conseguir el objetivo.
  • Centrarse en el momento presente sin que le pudieran afectar pensamientos del pasado o preocupaciones futuras.
  • Encontrar sensaciones subjetivas de estar con un suficiente nivel de energía y que es el necesario para desempeñar la tarea.
  • Tener conciencia del propio cuerpo y disponer de la habilidad de captar las actuaciones del contrincante. Es un estado mental extraordinario que la mente pone en marcha en momentos de activación.
  • Tener la capacidad de abstraerse de todo aquello que es exterior y ajeno a los objetivos hacia donde van encaminadas sus actuaciones.

A estas condiciones emocionales propias del deportista deberemos añadir alguna más necesarias desde  nuestro  punto de vista, tales como disponer del suficiente nivel de motivación para entrenar los días marcados, poner siempre objetivos racionales,  saber muy bien hasta dónde podemos llegar y qué podemos conseguir y aprender a sobreponerse a los momentos críticos y difíciles que en todo deporte que implique competición aparecen.

Cuando el deporte es en equipo es un valor muy necesario además, que se establezca una buena cohesión en el grupo de manera que se dejen a un lado objetivos individuales para ser capaz de priorizar objetivos e equipo.

Las relaciones en el grupo son un objetivo sumamente importante que se debe cuidar y mejorar, dándole gran importancia.