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Se han realizado diversos estudios para intentar determinar por qué los jóvenes hacen botellón.  En casi todos ellos se concluye que los adolescentes beben alcohol para sentirse mejor, por gastar menos dinero o simplemente por diversión y por algo muy importante, no  alejarse de su grupo de amigos, es decir, que se dejan llevar. Como es sabido, el adolescente es muy vulnerable y necesita a costa de todo sentir que pertenece  a  un grupo de referencia.  Por otra parte, el consumo de alcohol proporciona una desinhibición que se asocia a relajación. Los jóvenes con ciertos problemas de autoestima, timidez o miedos sienten que se envalentonan y se sienten más seguros cuando han consumido alcohol.

Factores que propician el ir de botellón:

La principal causa es la búsqueda de independencia, de su propio espacio lejos de sus padres. El hecho de hacer algo que saben que sus familiares no aceptan ejerce también un “efecto llamada” en el adolescente.

La adolescencia es una etapa difícil, hay un número elevado de adolescentes que tienen dificultad para expresar sus emociones, sentimientos y tienen miedo. El alcohol les hace menos vulnerables a estas carencias,  sienten  la capacidad de poderse expresar más abiertamente.

La familia suele estar al margen de estas necesidades y no sabe cómo actuar, una implicación adecuada y una búsqueda de ayuda profesional oportuna es importante para que el adolescente no tenga que buscar refugio en esta peligrosa actividad como es la bebida.

Por último, una de las causas que más influyen, es el bajo precio al que se vende el alcohol. Aunque los menores de edad tengan prohibido por la ley consumir alcohol u otras sustancias, en algunos lugares se les vende a un menor precio.

¿Qué pueden hacer los padres para evitarlo?

Es fundamental la implicación de los padres y la supervisión en los años previos a la adolescencia y durante ésta. Es necesario dar a conocer a los jóvenes otras opciones, actividades gratificantes para ellos que les haga alejarse del entorno que propicia el consumo. Es interesante hacerles ver que el consumo de estas sustancias perjudica su salud.

¿Cómo podemos saber si nuestro hijo consume alcohol?

Las señales fisiológicas más evidentes si ha consumido alcohol son las siguientes:

  • Olor de aliento a alcohol.
  • Olor de la ropa.
  • Pupilas contraídas.
  • Irritación de ojos.
  • Cara enrojecida.

Las señales a nivel psicológico son irritabilidad y enfados más frecuentes. Es necesario vigilar las horas de sueño pues la ingesta de alcohol suele producir alteraciones del sueño.

Es importante que los padres vigilen el entorno en el que se relaciona su hijo para evitar que el alcohol se lo pueda proporcionar otras personas que sean mayores que él.