Cambiar SÍ es posible. Continuamente nos encontrarnos a nuestro alrededor familiares, amistades y demás personas, así como nosotros/as mismos/as, la idea irracional de “NO puedo cambiar”, “yo SOY así”. Se trata de pensamientos distorsionados “colectivizados” que hacen mella en nuestra conciencia y arraigan aún más los argumentos a favor.

Sin embargo, sobradamente podríamos demostrar la falsedad de este tipo de pensamientos, pero los hábitos, la comodidad mental y el apoyo social nos llevan a mantener este tipo de sesgos cognitivos en muchas ocasiones.

¿Por qué podemos cambiar?

Porque supone una nueva forma de comportarse, un nuevo hábito o aprendizaje y el ser humano tiene suficiente capacidad para el cambio.

¿Por qué muchas veces nos mantenemos en la queja y la lamentación?

Porque el inmovilismo, ya sea comportamental o mental, supone la cotidianeidad, y el germen del cambio genera estado de transición, de crisis, entre mis estado previo y aquel al que deseo dirigirme.

Recomendaciones:

Si mantenemos los mismos patrones comportamentales y de pensamiento nos amodorramos en la monotonía, no generamos nuevos estímulos, tan necesarios para nuestra motivación intrínseca.

En palabras de Gandhi “TÚ ERES EL CAMBIO”