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El trastorno histriónico de la personalidad se define como una alteración de la personalidad mediante el cual la persona que lo padece necesita constantemente llamar la atención y ser el  centro de todas las reuniones.

Se dice que la persona histérica o histriónica tiene una gran necesidad de ser admirada por los demás. Para conseguirlo, a veces, su actuación deja ver un exceso de dramatismo o teatralidad en su comportamiento.

Su vida cotidiana la valora como aburrida y lo que debe ser una actividad normal y rutinaria no le satisface, necesitando buscar siempre experiencias nuevas y excitantes. Esto le hace en muchas ocasiones provocar  situaciones que puedan parecer algo extravagantes, como por ejemplo vestir de manera provocativa o con indumentarias extrañas o poco habituales.

Estas personas buscan constantemente llamar la atención con el objetivo de obtener halagos de los demás que palien la inseguridad que es característica de su perfil.

De alguna manera podemos resumir las características de personalidad de la persona histriónica definiéndola en los términos siguientes:

  • Son personas inseguras.
  • Dan mucha importancia a su aspecto físico.
  • Son fácilmente influenciables.
  • Sus relaciones sociales se basan en la superficialidad y son poco sinceras.
  • Su objetivo es buscar aprobación de sus actuaciones ante los demás.
  • Les afectan demasiado las opiniones de los demás.
  • Suelen ser muy egocéntricas.
  • Suelen buscan en los demás la responsabilidad de sus fracasos.

La personalidad histérica puede desembocar en alguna adicción a alcohol o sustancias debido a la búsqueda incesante de una salida a su conflicto personal. Más a largo plazo puede provocar sintomatología ansiosa o depresión.

El tratamiento de la personalidad histriónica es mediante un adecuado tratamiento psicoterapéutico y a veces también  requiere uso de psicofarmacología.

Es necesario llevar a cabo un tratamiento adecuado debido a que mantener sin control este trastorno puede afectar significativamente a la vida cotidiana de la persona que lo padece, en lo que respecta sobre todo  a la vida social, donde va a encontrar numerosas frustraciones y fracasos   y también a nivel laboral, donde suele producir inestabilidad ante la búsqueda constante de trabajos más gratificantes que les hace cambiar constantemente. Esta situación mantenida durante un tiempo puede generar depresión y aislamiento.