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Las personas hablan frecuentemente de depresión en su vida cotidiana. Cuando se tiene un día en que el ánimo está más bajo de lo habitual o incluso se está cansado  acude al pensamiento la expresión “estoy deprimido”.

Pero la depresión es mucho más, se trata de un trastorno emocional que afecta a la forma de actuar, sentir y pensar. Afecta en forma de sentimientos de tristeza, irascibilidad, trastorno del sueño, cansancio excesivo, pérdida de apetito, tensión muscular o ansiedad.

A nivel estadístico los datos indican que el 10% de la población está o estará deprimida alguna vez en su vida y que los rangos de edad de más riesgo se encuentra entre los 35 y los 45 años y después de los 60 años de edad.

El tratamiento de la depresión ha sufrido cambios importantes en los últimos años, puntualmente cuando se determinó, después de un gran trabajo de investigación que la causa fundamental para que una persona se deprima no está de inicio en un desajuste bioquímico del cerebro sino en una pérdida de reforzadores a nivel ambiental, es decir que en el entorno de la persona  suceda algo que sea percibido como desagradable, esto hace que posteriormente se produzcan desajustes en el funcionamiento bioquímico del Sistema Nervioso Central.

Pero no todas las personas se deprimen aunque se expongan  a una pérdida de reforzadores. Es necesario hablar de variables que hacen más o menos vulnerables a las personas, enumeramos algunas de ellas:

  • El estilo de vida. Personas que realizan un mayor número de actividades agradables están menos predispuestas a deprimirse.
  • Forma de pensar. Estilo positivo de pensamiento, creer en la propia valía personal y no ser muy perfeccionista son importantes a la hora de evitar la depresión.
  • Manera de relacionarnos con los demás. Es importante cultivar unas habilidades de comunicación basadas en tres conceptos fundamentales: saber iniciar una conversación, saber realizar peticiones y saber recibir una crítica.
  • Aprender habilidades para resolver problemas. El día a día nos trae conflictos y situaciones que debemos resolver, si no establecemos mecanismos adecuados y una toma de decisiones eficaz, acarreará problemas psicológicos que pueden acabar en depresión.

Esto no significa que una persona que tenga algunos de estos factores predisponentes se vaya a deprimir, pero significa que  a partir de una pérdida de reforzadores, su probabilidad futura de depresión será mayor. Por tanto cuidar estos aspectos es un objetivo muy importante a tener en cuenta para  mantener una vida sana a nivel emocional.