En estos momentos nos encontramos inmersos en un proceso rutinario donde ya se están llevando a cabo una serie de actividades propias de la época invernal, aunque aún no haya aparecido la temperatura  fría típica y esperable de estas fechas.

Hoy en nuestro blog me decido a publicar este artículo, basándome en la importancia de coger el ritmo sin estrés y de adoptar un enfrentamiento adecuado a la actividad diaria, muchas veces rutinaria, que acabe con el estrés y con las exigencias extremas que consiguen  llenar el  “vaso de la ansiedad”  y afecta de tal manera  que alguien pueda sentirse mal y apesadumbrado.

La percepción de que debes hacer más cosas de las que tu tiempo real te permite puede generar tan elevada sensación de malestar que puede acabar produciendo una sintomatología ansiosa de la cual ya no puedas salir solo.

Acuérdate de que la ansiedad es una señal de alarma. Tal como puede ser el dolor ante la dolencia  fisiológica, la ansiedad aparece para advertirte de que ya estás al límite, ya estás dejando rienda libre al ritmo frenético de tu vida que te invade y te hace que no puedas o no sepas parar.

La ansiedad comienza a manifestarse, a veces por diversas sensaciones físicas que pueden pasar al principio inadvertidas, pero que si no les haces suficiente caso, pasan a ser otras más intensas.

Desde una simple molestia en la mandíbula, dolores musculares en la espalda, reflujo, meteorismo, sensación de mareo… La ansiedad comienza por enviarte señales leves o menos preocupantes para tu salud, pero más adelante continúa con otras más intensas, donde ya tu salud puede verse notablemente resentida.

Los pensamientos son muy importantes en esta situación y podríamos decir que son claves para que el “vaso de la ansiedad” se vaya llenando más o menos. Por ejemplo, pensamientos típicos que acuden a las persona con ansiedad y que le llenan muchísimo el vaso son “me estoy volviendo loco” o “tengo una enfermedad que me llevará pronto a la muerte”.

Por esto, analizar los pensamientos adecuadamente y poner un buen control,  mediante el cual haya un filtro eficaz donde los pensamientos ansiosos se dejen a un lado, es un objetivo fundamental de la psicoterapia cognitiva para el manejo adecuado de la ansiedad.