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Llega el verano y se disfruta de unos días de vacaciones, con mucha ilusión se elige algún lugar para el merecido descanso. Pero suele ocurrir que una vez allí, la cabeza no “desconecta” , volviendo en todo momento a recordar temas relacionados con el trabajo, de las cosas que se quedaron pendientes, de lo que espera cuando vuelva, etc.

Qué hacer para desconectar del trabajo

  • No dejar que el ordenador o tableta sea un compañero en las vacaciones. Si es posible, dejarlo en casa.
  • Si es imprescindible estar conectados con el trabajo mediante el ordenador, establecer un momento concreto del día, durante el resto del tiempo procurar no estar pendiente de él.
  • Evitar relacionarse con personas del entorno laboral, esto evitará conversaciones no aconsejables en esta época. En caso de que esto no sea posible, llegar a un acuerdo para evitar conversaciones de temas de trabajo.
  • Hacer el propósito en casa de no hablar ni del trabajo, ni de los compañeros de trabajo, en caso de que sea difícil de conseguir, pedir ayuda a la familia, cónyuge o hijos, para que les haga reaccionar ante ello.
  • Buscar actividades totalmente distintas a las que se realizan en la rutina diaria.
  • “Romper” los horarios propios de la dinámica que se sigue cuando se está trabajando.
  • Evitar estar continuamente contando los días que nos quedan para la vuelta al trabajo. Es importante estar pendientes de lo que vamos a hacer hoy y no en lo que haré a la vuelta al trabajo.
  • Es necesario desconectar, pero a veces es difícil, solo cuando me esfuerzo en hacerlo consigo realmente descansar.

Consecuencias de no desconectarse del trabajo

Hay una consecuencia muy clara que responde al hecho de estar constantemente pensando en el trabajo y las obligaciones. El más evidente es el incremento de la fatiga tanto psíquica como física, lo que es menos evidente y deberíamos de tener más en cuenta es q también influye en el deterioro del bienestar de las personas.

Está demostrado por un gran número de médicos y profesionales de la salud, que no distanciarse psicológicamente de nuestro trabajo se relaciona directamente con diversos problemas de salud que podemos desarrollar. Alguno de estos problemas está relacionado con el agotamiento emocional, síntomas de ansiedad y depresión, problemas de sueño, etcétera.

Como consecuencia de estos síntomas, una persona agotada por el trabajo, o que no sabe desconectar, puede mostrarse más irritable, afectando a las relaciones familiares, sociales y de pareja.

Comprueba si consigues desconectar de tus obligaciones

El problema que tienen muchas personas que no desconectan de su trabajo se ha visto incrementado con la utilización de las nuevas tecnologías. Para conocer si eres el tipo de persona que no desconecta en vacaciones puedes observar si dedicas tiempo a realizar tareas que de alguna manera puedan estar relacionadas con el trabajo.

Otra de las formas de percibir si has conseguido desconectar de tus obligaciones, es observar si pasas algún tiempo preocupado o pensando en asuntos del trabajo cuando deberías disfrutar de las vacaciones.

Para comprobar qué otras personas no consiguen apartar de su vida el trabajo en tiempo de descanso, puedes observar si la persona propone o participa en diversas actividades de ocio, se muestra irritable, ensimismada, o si por el contrario no para de hablar sobre temas relacionados con su trabajo diario.

Algunas actividades recomendables

Junto con los consejos que te hemos explicado con anterioridad, hay algunas actividades con las que ayudarte a dejar de pensar en el trabajo durante tu tiempo de ocio. Dado que cada persona es un mundo, te mostramos varias ideas para que decidas cuál puede ser de más utilidad para ti.

Actividades sociales

Realiza cualquier actividad social que consiga sacarte de la rutina diaria. Una buena idea sería salir a comer con familiares o amigos. También es recomendable acudir a algún tipo de espectáculo o evento.

Actividades físicas

La actividad física es ideal para desconectar del trabajo y las obligaciones, incluso es recomendable practicarlo a diario o varias veces a la semana. Practicando deporte se estimulan procesos psicológicos y fisiológicos qué ayudan a tener una buena salud física y mental.

Actividades pasivas

Si el deporte no es lo tuyo, puedes dedicar algún tiempo libre a ver la televisión, leer o practicar algún hobby qué te guste y te haga olvidar las responsabilidades diarias.

Retos cognitivos

Por último, puedes realizar diversas tareas en las que poner en práctica nuevas aptitudes y conocimientos con los que desarrolles nuevas habilidades. Suelen ser actividades que requieren de cierto esfuerzo y te dan una sensación de autoestima y mejor estado de ánimo.