Valoranos!

Después de nueve meses de gestación lo normal es que los futuros padres se enfrenten al momento del parto con mucha ilusión, pero también con gran temor.

Una serie de sentimientos y emociones afloran. Ser padres es un acontecimiento muy importante que conlleva satisfacción, dificultad, exigencia y también una infinidad de satisfacciones.

La proximidad del primer parto genera inquietud, la mujer se suele mostrar más sensible, siente temor a que algo pueda salir mal o a que surja alguna dificultad, tiene miedo al dolor físico y se plantea el no ser capaz de educar adecuadamente al hijo que está a punto de nacer.

Para ayudar a que este momento del parto sea más llevadero y permita un mayor disfrute, pueden ser de ayuda las siguientes recomendaciones:

  • La confianza plena en el equipo de médicos y profesionales en general que te va a atender en el parto  es muy importante.
  • Sentir que la pareja va a estar ahí tanto en ese momento del parto como en otros momentos futuros mostrando siempre su apoyo es fundamental.

Estos dos aspectos van a hacer que las futuras mamás se sientan más fuertes en ese momento tan importante y  especial.

Hay que ser conscientes que cuando viene un bebé a casa cada miembro de la pareja se debe adaptar, debiendo esforzarse cada uno en canalizar adecuadamente su estado de ansiedad y desbordamiento fruto de la modificación general de hábitos y carga de trabajo añadida que el nuevo miembro de la familia trae consigo.

Es importante que tanto la mamá como el papá adquieran unos niveles de responsabilidad adecuados para disfrutar de esa experiencia tan maravillosa como es la crianza de un hijo. Son momentos muy emotivos en los que se intensifican los recuerdos de la infancia y en muchas ocasiones ayudan también a que se estrechen más los lazos con otros familiares.

Por último, es necesario evitar que nos generemos tanta presión por querer hacerlo todo tan bien, que pongamos el objetivo final en conseguir ser unos padres perfectos,  aun cuando sabemos que la perfección  no existe, pues solo existen padres implicados e interesados en llevar a cabo lo mejor posible la difícil tarea de educar a un hijo.