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Muchas veces, cuando tratamos de bajar de peso por prescripción médica, podremos encontrar que el problema real que hay detrás de la mala alimentación y el sobrepeso está relacionada con la conducta alimentaria ansiosa. Como consecuencia, las dietas no acaban nunca de funcionar y hay que cambiar radicalmente esta conducta ansiosa para tener resultados satisfactorios. Quédate con nosotros y conoce más sobre esta conducta de la alimentación.

Qué es la conducta alimentaria ansiosa

Comer emocionalmente consiste en usar los alimentos como mecanismo de afrontamiento de las emociones, en lugar de hacerlo con el fin de calmar el hambre. En determinadas ocasiones las personas se refugian en la comida cuando están estresadas, tristes, solas, decepcionadas; aunque también cuando están eufóricas o ilusionadas.

Tomar conciencia del problema

No resulta fácil eliminar los patrones que llevan a ciertas personas a comer emocionalmente, el primer paso debe ser tomar conciencia de la situación real. Hasta cierto punto todas las personas son comedoras emocionales, pero en algunas esto se puede convertir en un problema que requiera atención clínica, pues puede provocar un aumento significativo del peso y una falta de control que lleve a los atracones. Esta conducta alimentaria ansiosa repercute negativamente en nuestras emociones, puesto que una vez que hemos terminado de comer, el placer desaparece y la emoción que nos invade intensamente es un sentimiento de culpa, de falta de control, de fracaso y de tristeza.

Cómo influye la ansiedad en la alimentación

La ansiedad es un trastorno que tiene aparejados numerosos síntomas. Estos síntomas dependen en gran medida de la persona que la padece. La conducta alimentaria ansiosa es uno de estos síntomas, muy extendido en nuestra sociedad.

Muchas personas que sufren ansiedad tienden a refugiarse en la alimentación, ingiriendo una gran cantidad de alimentos con un alto contenido en calorías. Podríamos decir que la comida en estos casos se usa como un ansiolítico. Una persona ansiosa puede llegar a calmarse mientras come, pero entraña un gran riesgo, ya que al terminar de comer la ansiedad vuelve con más fuerza si cabe.

Alguna recomendaciones

  • Poner en el plato sólo y exclusivamente lo que voy a comer, teniendo en cuenta una cantidad adecuada para mi edad y actividad que desarrollo. Tener el compromiso de no comer nada que no me haya servido previamente aunque sea un plato común (por ejemplo: ensaladas, etc.)
  • No llenar la cuchara en exceso, cucharada rasa.
  • No introduciré en la boca más alimentos salvo que haya masticado y tragado los anteriores.
  • No debo tragar nada que no haya masticado muy bien, para eso debo hacerme consciente de la cantidad de veces que mastico. No tragaré un alimento que no haya masticado un mínimo de 10 veces.
  • La porción de pan será determinada inicialmente, sin aumentarla.
  • Beberé bastante agua en la comida y será toda la que necesite.
  • No comer nada entre horas. En caso de que entre las comidas haya un largo espacio de tiempo (más de cinco horas) me tomaré una o dos piezas de fruta o algún alimento lácteo (vaso de leche, yogurt, etc.)
  • La dieta debe ser variada y equilibrada. No evitar ningún tipo de alimento o sustitutivo, salvo prescripción médica.

Si no lo consigues y no puedes controlar la ingesta es conveniente que acudas a un profesional que te ayude.