Actualmente se oye mucho hablar de la enfermedad de Alzheimer y del deterioro que ésta produce en quien lo padece, por lo que se tiene muy en cuenta y se da mucha importancia a las consecuencias que esta enfermedad degenerativa provoca en el paciente, algo que es sin duda necesario, pero también hay que tener en cuenta en qué medida afecta la enfermedad al familiar cercano del paciente que decide hacerse cargo del cuidado de esta persona con deterioro de memoria.

Aunque éste lo haga con mucho agrado, las demandas que conllevan los cuidados de estos enfermos hace que la persona cuidadora, en cuestión de tiempo, deba renunciar a muchas de sus actividades habituales a todos los niveles, personales, sociales e incluso laborales, de manera que va incrementando el niel de estrés, teniendo en ocasiones repercusiones directas en su salud, además de provocar aislamiento como resultado de la falta de tiempo para ella misma.

Es por evitar este desgaste y repercusión en la salud, por lo que es importante que el cuidador pida ayuda, para que en algunos momentos consiga desligarse  y beneficiarse de actividades que reconforten y ayuden a descargar tensiones. La ayuda puede provenir de otros familiares o de personas ajenas, según  los acuerdos a los que se haya llegado con los demás, pues estos temas siempre tienen que ser abordados por los familiares más cercanos.

Cuidar a una persona con deterioro de memoria requiere paciencia y tolerancia, factores muy difíciles de conseguir si no se cuenta con ayuda de personas cercanas, también son necesarios intervalos frecuentes de tiempo  para descansar y  para hacer lo que realmente nos gusta.

 En muchas ocasiones,  cuando el cuidador dedica un tiempo a descansar puede llegar a sentirse culpable, renunciando así a algo necesario y que a la larga perjudicará a su estado anímico general y por consiguiente a la forma de cuidar a esa persona.

Existen programas de apoyo para que las personas que cuidan a estos enfermos puedan disfrutar de períodos de descanso gestionados por voluntarios que se hacen cargo de las necesidades de las personas afectadas mientras están descansando, así como grupos de autoayuda a los que algunos cuidadores asisten para conocer a personas en la misma situación y así intercambiar ideas e información.

Es muy frecuente que los cuidadores solo pidan ayuda cuando su situación es extremadamente difícil, pero lo cierto es que si se pide la ayuda desde que comienzan a tener la necesidad conseguirán no llegar a esos extremos y así se evitarán crisis, siendo para esto necesario conocer los recursos que ofrece la administración para así poder hacer uso de ellos.

Recuerda, si no te cuidas, con el tiempo tampoco podrás cuidar.