El hecho de que un elevado número de personas se hagan esta pregunta sobre cuándo debemos acudir al psicólogo es una prueba evidente de que queda mucho por hacer para que los trastornos mentales sean normalizados y tratados como cualquier otro tipo de dolencia.

Está claro que cuando alguien tiene un problema físico, algún dolor o molestia, acude a su médico para que le trate este dolor, sabiendo que un profesional cualificado le puede ayudar y conseguirá que el dolor desaparezca.

Pero ante un problema emocional que sin duda también causa dolor, aunque de otro tipo, no tenemos aún adquirida en muchos casos,  la capacidad para pedir ayuda y aliviarlo. Desde mi punto de vista esta dificultad viene marcada fundamentalmente por varios motivos:

  • Desconocimiento de la disciplina de la psicología.
  • Desconfianza sobre las posibilidades terapéuticas de los tratamientos para las enfermedades mentales.
  • Necesidad de ocultar la enfermedad o sintomatología que padece por el estigma social sin superar.
  • No darle al sufrimiento emocional la importancia que requiere.

Si analizamos las situaciones emocionales que causan sufrimiento en las personas pueden ser muy numerosas, variadas y de etiología muy diferente. Desde mi punto de vista cualquier estado de la persona que provoque sufrimiento es necesario que se trate mediante psicoterapia.

Aun así podemos hacer una enumeración de diferentes señales que si aparecen pueden ser motivo suficiente y necesario para que intervenga un profesional de la psicología:

  • Sentirse muy nervioso y no parar de pensar.
  • Sensación de vivir una batalla constante ante la que se queda sin fuerzas para seguir adelante.
  • Tristeza generalizada que se mantiene en el tiempo con sensación de que no hay nada que le ilusiona.
  • No sentir libertad para expresar lo que siente o no saber cómo hacerlo.
  • Miedos que consiguen limitarle en cosas importantes de su vida.
  • Inseguridad y dudas sobre lo que debería hacer.
  • Timidez excesiva o miedo a hablar en público.
  • Pensamientos repetitivos que no le dejan concentrarse en lo que realmente desea y le limitan.
  • Dificultades para relacionarse adecuadamente con los demás.
  • Estar inmerso en una relación de pareja que le provoca malestar sin saber cómo resolverlo.
  • Notar que algunas capacidades como la atención, la memoria o la concentración se han limitado.
  • No conseguir alejarse de algo que sabe que es perjudicial para usted, su salud o para su entorno.
  • Relaciones sexuales insatisfactorias.

Este artículo tiene como objetivo acercar la psicología a las personas con el fin de conseguir que nos permitan dejarlas ayudar para que consigan llevar una vida más feliz.

No olvides que viniste para ser feliz, no te despistes…