Hay momentos y circunstancias en los que las personas  pueden sentir que no pueden más, que no tienen ganas de hacer nada, que todo les cuesta mucho esfuerzo , que lloran con demasiada frecuencia, que todo cuesta un esfuerzo demasiado grande. Estos signos  normalmente vienen asociados a alguna situación que nos preocupa ya sea a nivel personal, laboral o familiar.

Y ante esto ¿Qué debemos hacer?

  • Lo primero y más importante es analizar si aquello que nos tiene tan preocupados realmente reviste la gravedad con la que yo lo veo, pues a veces sin ser conscientes de ello, magnificamos las cosas y una vez analizado adecuadamente, nos damos cuenta de que no es para tanto.
  • Una vez analizado, deberemos ver si se puede resolver de alguna forma, aunque eso suponga hacer algo que nos cueste mucho esfuerzo. Si consideramos que solos no podemos, será necesario pedir ayuda, pero nunca adaptarse al sufrimiento.
  • Si no se puede resolver, habrá que aceptar que las cosas no siempre salen como uno espera.
  • Intentar no obsesionarse con el problema. Esto solo lo conseguiremos cuando seamos capaces de pensar en otras cosas y hablar de otras cosas. Para esto es necesario vencer la desgana y hacer cosas que nos puedan distraer del problema, salir a dar un paseo, hacer deporte, tomar algo con algún amigo o familiar…esto provocara que nuestro pensamiento se ocupe de otras cosas.
  • Buscar compañía que nos agrade, no para hablar continuamente del problema sino para hablar de otras cosas. Precisamente lo que no me conviene es hablar continuamente de lo que me preocupa. Es muy frecuente que cuando no estamos bien de ánimo busquemos la soledad y el aislamiento, pero esto no nos conviene.
  • Buscar ocupaciones que nos relajen y gratifiquen y hacerlas de forma regular, aunque no nos apetezca.

Es muy importante pensar que cuando pasamos por un mal momento hay que luchar, no se puede dejar que el desánimo se apodere de nosotros, hay que apoyarse en personas de confianza, buscar ayuda, dejarse ayudar. Rendirse no es ninguna alternativa, abandonarse no es solución, esconderse es perder el tiempo.

La fortaleza esta dentro de uno mismo, es caer y levantarse, es hacer lo que me cuesta por el simple hecho de que me conviene, es permitirse sufrir pero no permitirse rendirse y rendirse es no buscar soluciones, es no luchar y dejar que el tiempo pase mientras sufro.

Desde Alphil Psicólogos te animamos a luchar contra el desánimo, en esa lucha está el VENCER  la desgana.