Curiosidades.
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La curiosa teoría de la frenología.

Desde la historia de la psicología se estudian diversas teorías que de alguna u otra manera han sido determinantes para que la psicología haya ido evolucionando hasta conseguir llegar a ser una disciplina científica como se considera actualmente.

Una de las teorías psicológicas más  populares, sobre todo durante el siglo XIX, fue la denominada frenología, cuyo fundador, el neuroanatomista alemán Franz Joseph Gall decía haber encontrado una relación entre la forma de la cabeza de la persona y sus rasgos de personalidad. De tal manera que aseguraba que la forma del cráneo podía determinar las características de personalidad de las personas, descubriendo así si podía tener tendencia a la locura, podía ser un genio o incluso podía tener tendencias homicidas.

Aunque actualmente la frenología está considerada una pseudociencia, ha contribuido de alguna manera a la ciencia médica, la psicología y la psiquiatría, sobre todo desde el punto de vista en el que definió que el cerebro es el órgano de la mente donde su ubican las emociones. Gall llegó a definir hasta veintisiete zonas en la corteza cerebral, cada una de ellas responsable de una facultad mental. Él podía saber mediante el tacto la zona más desarrollada y emitir un juicio sobre la capacidad mental de esa persona.

Aunque ha tenido seguidores, la capacidad de la frenología para definir  las características de las personas por su formas craneales y sus prominencias, e incluso predecir algunas hipótesis de conducta sobre su futuro ha quedado desfasada y con pocos seguidores actuales.

El avance de la ciencia médica durante el siglo XX propició un declive de la teoría frenológica y otros médicos como Sigmund Freud y el avance de los conocimientos científicos que han proporcionado nuevos métodos de diagnóstico dejaron esta teoría totalmente desfasada y desacreditada.

De alguna manera la frenología ha quedado para la ciencia médica como un intento de prejuzgar y hacer un diagnóstico sin base científica alguna y con el carácter anecdótico que esta teoría a día de hoy nos puede suscitar.