Entendemos tolerancia como aquella consideración y respeto hacia ideas, opiniones, formas de ser o de vivir de los demás aun cuando no se comparten, por lo tanto es admitir y respetar otras formas de pensar y de actuar distintas a las nuestras.

Por lo tanto decimos que la intolerancia es el conjunto de actitudes y comportamientos que excluyen, provocan rechazo o menosprecio a otras persona o colectivos, sea por la razón que sea. Todos en algún momento y por alguna cuestión podemos ser objeto de conductas intolerantes por alguien de nuestro entorno o fuera de este.

Actualmente se escucha y vemos con demasiada frecuencia comportamientos intolerantes hacia determinados colectivos como inmigrantes, personas que padecen enfermedades mentales, drogodependientes , mujeres , personas sin techo, homosexuales, etc. La expresión más evidente se produce a través de conductas violentas, pero también se pone de manifiesto negándoles oportunidades de cualquier índole, laboral, social, de participación…

Es necesario educar a nuestros hijos en la tolerancia, en la aceptación de lo distinto, de lo diferente e incluso a lo que no comparto y para esto es imprescindible que en el seno de la familia no haya comentarios y gestos que menosprecien u ofendan a otras personas, nuestros hijos repiten y ven como normales aquello  que ven en casa, aprenden de nosotros, queramos o no somos sus modelos para lo bueno pero también en los errores.

Es importante que nuestros hijos estén más ocupados en superarse cada día un poco más en cada una de sus facetas  que de estar pendiente de las dificultades y diferencias de las personas que vemos o con las que nos  relacionamos.

FACTORES QUE FACILITAN EL APRENDIZAJE DE LA TOLERANCIA EN CASA:

  • No hacer críticas que generalicen a colectivos.
  • No utilizar palabras ofensivas para describir a determinadas personas por el mero hecho de hacer o pensar de una forma diferente a la mía.
  • No limitar las relaciones de nuestros hijos con personas con la única razón del prejuicio.
  • Enseñarles a ponerse en el lugar de otros.
  • Hacerles ver que en un momento dado, todos podemos ser objeto de intolerancia.
  • Entender y hacer entender la riqueza que proporciona la diversidad.
  • Enseñarles a respetar aquello con lo que no estamos de acuerdo e incluso no haríamos.
  • Enseñar a utilizar el argumento como modo de explicar algo que no nos gusta o con lo que no estamos de acuerdo, el insulto y el menosprecio es propio de quien no los tiene.
  • La tolerancia empieza por nosotros como padres sobre todo cuando nuestros hijos empiezan a crecer y a tener criterio y empiezan a decidir.
  • En muchas ocasiones tenemos que defender una idea o incluso nuestra propia identidad, pero esto nunca debe pasar por una falta de respeto,  pues hace que pierdan  fuerza nuestras razones y argumentos.