Desde el año 1974 se lleva adaptando el horario de invierno y el de verano en España con cambios de hora retrasando y adelantando una hora las agujas del reloj en cada caso. El cambio horario se realiza actualmente en unos setenta países en todo el mundo, con la finalidad fundamental de ahorrar energía. Pero estos cambios influyen en la salud emocional de las personas desde el punto en el que avanzamos muy rápidamente hacia  un proceso mediante el cual nos exponemos más o menos a la luz solar y nos sometemos a cambios, ritmos y hábitos nuevos y de cierta manera forzados. Así adelantamos la llegada de los días fríos y grises propios del otoño.

Este proceso exige una adaptación del ser humano, adaptación  que cada persona vive de una forma determinada y en algunas personas genera tristeza y melancolía, sobre todo en los casos de personas que tienen una especial dificultad de adaptación, como son las personas que tienen un  elevado nivel de ansiedad. En esto influyen varios  factores:

  • El cambio de rutina y de actividad que supone dejar de hacer las actividades que antes realizaba por la ausencia de luz solar,  en muy corto espacio de tiempo.
  • Menos exposición a la luz solar, la cual es muy importante para la producción y regulación de la serotonina y la dopamina, neurotransmisores que están muy relacionados con el estado de felicidad o tristeza.
  • Días más cortos que hacen que debamos modificar los hábitos, al estar prácticamente todo el tiempo del día  de luz solar realizando actividades laborales, apenas queda tiempo para el esparcimiento y para realizar actividades al aire libre.

En este proceso de adaptación es frecuente que aparezca insomnio, sentimientos de tristeza, melancolía, etc. Y en concreto en personas que sufren ansiedad o inestabilidad emocional pueden aparecer estos síntomas más acusados u otros que pueden agravar la sintomatología, debido a su mayor dificultad de adaptación.

 A continuación ofrecemos unas recomendaciones para que podamos adaptarnos mejor al cambio horario:

  • Cambiar el horario de sueño unos días antes adaptándolo al nuevo horario.
  • Buscar los momentos del día en los que puedas realizar alguna actividad al aire libre con exposición a la luz solar.
  • Cuidar el estilo de alimentación, promover un estilo de alimentación moderado, sin excesos.
  • Realizar actividades deportivas de intensidad moderada.
  • Promover reuniones con amigos en casa que fomenten la distracción y el enriquecimiento.
  • Vencer la pereza, que puede llevar a adoptar un estilo de vida menos sano y rutinario, pues existen actividades que aún sin la luz solar pueden ser realizadas perfectamente.

Por lo general no debe existir una preocupación mayor,  pues en pocos días será normal que se consiga una adaptación al nuevo horario y una aceptación de la nueva situación.