Un nuevo estudio sobre la salud mental en la infancia realizado por el “Child Mind Institute” de Estados Unidos, que es una organización sin ánimo de lucro que defiende la salud mental de niños y adolescentes, ha emitido unas conclusiones que vemos importante reflejar en este artículo. Dicho informe se basa en tres ideas principales, la primera es que la duración de la adolescencia y del desarrollo del cerebro no acaba hasta los 25 años, que la mayoría de los trastornos de salud mental aparecen antes de los 24 años y que es necesario informar y promover actividades formativas de información que rompan el estigma de la salud mental entre los adolescentes.

Se pone de manifiesto la importancia de las actividades que realizan los adolescentes y del ambiente donde se desarrollan como marco que puede definir su salud mental a lo largo de toda su vida.

A lo largo del informe se abordan ciertas cuestiones que afectan hoy en día y están presentes en la vida del adolescente. Hacemos un breve resumen con las reseñas más relevantes:

  • Redes sociales. Un uso excesivo puede generar autoestima baja e insatisfacción general y puede incrementar la ansiedad, la depresión y el suicidio. Además si está asociado a disminución de horas de sueño también puede afectar a su estado de ánimo y disminuir su capacidad de concentración, atención y memoria.
  • Uso y abuso de sustancias. La exposición temprana y continuada al consumo de drogas, desde alcohol hasta otras ilegales puede dar lugar a la aparición de dependencias y trastornos mentales como la psicosis en jóvenes con riesgo.
  • Ansiedad y depresión. Los trastornos de ansiedad son los más comunes en la infancia y la adolescencia. Los niños a menor edad presentan sobre todo fobias y ansiedad de separación y en la adolescencia aparece la ansiedad social.
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Está asociado a conductas impulsivas, pero los autores del estudio concluyen que con un adecuado apoyo y la intervención adecuada en la etapa infantil y adolescente la repercusión no es muy negativa a partir de los 20 años.
  • Trastornos psicóticos y esquizofrenia. Los autores concluyen que si además del tratamiento farmacológico, se interviene con un tratamiento con psicoterapia cognitivo conductual en los dos primeros años después de la primera crisis psicótica, el riesgo de episodios recurrentes se reduce en un 50%.
  • Suicidio y conductas autolesivas. En este estudio se define la necesidad de actuar en el plano preventivo, identificando a los jóvenes en riesgo.
  • Atención necesaria a la salud mental del adolescente. El estudio refleja el bajo porcentaje de adolescentes con enfermedad mental que comienzan un tratamiento y el alto porcentaje de los que lo comienzan y no acaban el tratamiento. Refieren los autores que estas conclusiones son lamentables porque “los tratamientos eficaces basados en la evidencia funcionan bien cuando se sigue el curso completo”.

El informe acaba señalando la importancia que tienen los centros educativos en la implementación de programas basados en la disminución del estigma asociado a la salud mental y en fomentar conductas de búsqueda del tratamiento y mejoría de los síntomas tras la intervención.