Todo aquello  que nos ocurre normalmente en nuestra vida cotidiana lo ha causado algo o alguien, por lo tanto en algunas ocasiones  lo que nos ocurre es causa de nosotros mismos y en otras ocasiones es causa de otras personas o circunstancias.

Esta causa objetiva de lo que nos ocurre no siempre corresponde con lo que nosotros pensamos.

Hay dos tendencias:

  1. Estilo atribucional interno. Cuando tendemos a atribuir la causa o responsabilidad de lo que nos sucede a nosotros mismos.
  2. Estilo atribucional externo. La causa o responsabilidad recae en los factores externos, en los demás.

Hay cierta tendencia a polarizar hacia un extremo u otro, siendo con mucha frecuencia un rasgo de personalidad aprendido a lo largo de nuestra vida, que nos lleva  a cometer muchos errores en el sentido de que por una parte,  creemos que somos los únicos culpables de todo lo que nos sucede y lo que sucede a nuestro entorno. Este estilo atribucional interno es propio de las personas que tienen un estado de ánimo deprimido. Por otro lado, son personas que necesitan creer que no pueden hacer nada por mejorar su situación, por lo que adoptan una actitud pasiva y victimista y les lleva a pensar en la suerte o en  lo injusta que es la situación que vive.

Tanto en una situación como en otra las personas tienen un papel determinante, debido principalmente a que cuando la causa es externa cada persona debe saber posicionarse y decidir,  y cuando la causa es interna, cada cual debe saber cambiar aquello que le hace mantener el problema.

Por lo que independientemente del estilo atribucional que usemos debemos ser conscientes de que cada cual  es el protagonista de su propia vida y que cada persona tiene la clave para hacer que su  vida sea mejor.