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Un estudio reciente revela que setenta millones de personas en E.E.U.U. presentan insomnio. Este estudio aborda el modo en que este problema afecta a las empresas debido al absentismo laboral a causa de este problema y además establece una serie de recomendaciones dirigidas tanto  a los empleados como a los empresarios para poder manejarlo adecuadamente.

La base de este problema radica en que para la salud física y mental de las personas es necesario no dormir menos  de ocho horas diarias. El sueño es una necesidad fundamental para el organismo y no respetar las horas de sueño puede repercutir en el rendimiento pero también repercutirá gravemente en la salud en un futuro, ya que se ha demostrado que limita la capacidad del organismo para controlar las infecciones y se relaciona con enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes, mortalidad temprana y otras.

En cuanto a las pérdidas que produce el insomnio a nivel laboral se estima que una persona que sufre insomnio pierde once días al año de rendimiento laboral, además de poseer una actitud más negativa en el trabajo y se asocia a mayor número de problemas de salud mental.

Desde esta perspectiva el estudio ofrece unas recomendaciones, por un lado a los empresarios y por otro lado a los trabajadores para establecer medidas que reduzcan el insomnio.

A nivel de empresario:

  • Invertir en una estructura de atención médica adecuada y en programas de salud.
  • Posibilitar horarios de trabajo flexibles.
  • Propiciar un estilo de liderazgo que promueva unos hábitos de sueño adecuados.
  • Ser permisivo con el horario laboral, permitiendo momentos de descanso o pequeñas siestas, especialmente cuando el trabajador realiza turnos de noche y no hay posibilidad de flexibilidad horaria.
  • Promover hábitos adecuados en cuanto a las respuestas a los correos electrónicos donde se establezca que no es necesario ni adecuado estar pendiente de ellos durante las veinticuatro horas del día.

A nivel de trabajador:

  • Hacer ejercicio físico de forma regular, pero no justo antes de ir a dormir, sino al menos dos horas antes, pues puede dificultar esto el inicio del sueño.
  • Cuidar el ritmo sueño-vigilia, procurando mantenerlo estable durante toda la semana.
  • Reducir la exposición a la luz de los dispositivos, teléfono, tablet, ordenador, después del anochecer.
  • Evitar realizar tareas laborales justo antes de ir a dormir.
  • Limitar el consumo de sustancias estimulantes, como el café a partir de la segunda mitad de la tarde.