La timidez podría muy bien definirse como la falta de amor propio que intentando agradar, teme no conseguirlo. Esta definición puede servir de base para entender en qué consiste el miedo escénico y qué consecuencias produce en quien lo sufre.

El miedo escénico se basa fundamentalmente en una inseguridad personal que se relaciona con una alta exigencia en la persona y que produce un conflicto interno que desemboca en pensamientos negativos que crean finalmente una imagen de incapacidad o fracaso ante las expectativas de realizar una determinada tarea. Esta tarea siempre debe llevar implícito un público más o menos numeroso que actúa como juez implacable a vistas de la persona que lo padece.

Los pensamientos negativos que genera provocan una alteración ansiosa que afecta tanto al aspecto cognitivo, fisiológico como motor. Todo en su conjunto le hace sentir angustiada, con expectativas de fracaso y desconcentrada, algo que le reafirma su poca capacidad para llevar a cabo la tarea según  sus propias autoexigencias.

A nivel fisiológico puede sentir las señales propias de una crisis de angustia, como palpitaciones, respiración agitada, náuseas, mareos, etc. A nivel motor puede sentir sensaciones  como aceleración psicomotora, incapacidad para mantener el reposo o temblores.

El hecho de sentir esta sintomatología tan molesta en un momento determinado de su vida, que suele además ser ante un acontecimiento señalado y de relevancia, le genera además un sentimiento de desconfianza hacia la posibilidad de realizar de manera adecuada esa tarea u otra similar, creándose entonces un retroceso y aislamiento mediante el cual evita en un futuro acercarse a este tipo de tareas o situaciones. Se da el caso de que esta consecuencia puede generar un problema de limitación importante para su vida, pues le impide realizar determinadas actuaciones que son de relevancia e incluso necesarias, afectando aspectos como la familia, el trabajo, la pareja  y el área social.