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Personas que tienen un perfil marcado por una autoexigencia excesiva en todos los aspectos de su vida, pueden ser muy dadas  a sufrir ansiedad.

La autoexigencia es entendida como la tendencia de la persona a hacer todo lo posible y a veces más de lo posible olvidando incluso sus propias limitaciones personales, para conseguir algún objetivo en su vida.

Ser autoexigente no debería ser negativo. Las personas autoexigentes consiguen a lo largo de su vida muchas satisfacciones, pero en ocasiones también pueden sufrir estrés, proveniente de su tendencia a tener que  hacer tantas actividades, que en ocasiones pueden sufrir desbordamiento físico y emocional producto de esa necesidad.

La capacidad necesaria de tener un perfil exigente, pero  a la vez ser capaz de saber poner un límite, es el equilibrio óptimo para conseguir el triunfo y la consecución de los objetivos.

Frecuentemente las personas aprenden  cuáles son sus límites durante su evolución madurativa a lo largo de los años y de las experiencias vividas. El mantener presente este concepto y saber que hay cosas que  necesitarán un determinado esfuerzo y si será capaz o no de realizar es un principio a tener en cuenta muy importante.

Porque si no se  ha adquirido la habilidad para saber cuáles son los límites estas personas pueden  entrar en un proceso de frustración que generará demasiada ansiedad. Por otro lado si el perfil de la persona es demasiado exigente es posible que no posea la capacidad de diferenciar en una escala adecuada el valor de lo que está bien, diferenciándolo así de la perfección que el mismo se autoexige, siendo esto muy peligroso desde el punto de vista de la autoestima, pues la tremenda exigencia que supondrá el hecho de sentir que ha conseguido sus objetivos, hará que  en pocas situaciones consiga la sensación de triunfo.

No cabe duda que la exigencia  para conseguir los objetivos debería ser siempre algo positivo relacionado con el sentido del esfuerzo y necesario para avanzar personalmente, pero también es necesario, para la estabilidad emocional de cada persona, saber  hasta dónde debe exigirse para evitar caer en un estado de frustración y posterior ansiedad.