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Es un estado  alterado de la conciencia que consiste en que la persona es capaz de levantarse y realizar actividades de manera automática, volviendo luego a dormirse sin que recuerde nada de lo sucedido al día siguiente.

Se caracteriza por una secuencia de comportamientos que aparecen normalmente  durante el primer tercio de la noche, en las fases III y IV del sueño. Se basa en una serie de movimientos por  los que la persona que lo padece puede incluso levantarse de forma brusca de la cama y caminar por la casa.

El sonámbulo puede deambular por la casa e incluso en algunos casos salir a la calle, camina con los ojos abiertos y fijos, es capaz de evitar los objetos que interfieren en su camino y hasta realizar tareas que sean automáticas o que lleven asociado un hábito ya adquirido previamente, por ejemplo vestirse, asearse, alimentarse y hasta llegar  a abrir la puerta para salir a la calle. No obstante existe riesgo de poder caerse por unas escaleras debido a la falta de control eficaz sobre el estímulo.

En este estado de sonambulismo la persona no se encuentra receptiva a la estimulación exterior, aunque intentemos llamar su atención hablándole o señalándole algún objeto no va a atendernos, se dice que existe una falta de respuesta al medio externo.

En algunas ocasiones la persona en estado de sonambulismo puede llegar a emitir algún sonido parecido al habla, pero difícilmente se le entenderá porque solo emitirá una simple murmuración con una articulación muy pobre.

El tiempo de duración de un episodio de sonambulismo es variable y puede oscilar desde unos minutos hasta más de media hora. Una persona sonámbula puede tener episodios de este tipo con bastante frecuencia, varias veces por semana. En lo referente a la frecuencia se estima que en torno a un 25% de los niños presentan un episodio de sonambulismo por año y con más frecuencia ocurre entre los diez y catorce años de edad.

El factor hereditario es importante, ya que son más frecuentes estos episodios en hijos de padres sonámbulos y las crisis suelen aparecer en  períodos de estrés, por ejemplo en época de exámenes.

La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención psicológica o médica  directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares.