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Las obsesiones se basan en las constantes preocupaciones que tienen las personas y que nos acompaña desde el origen de la humanidad. Es el precio que tenemos que pagar por ser seres racionales y por juzgarnos constantemente.

El proceso por el cual se mantienen las obsesiones es porque la necesidad de liberación de ansiedad que generan los pensamientos que nos preocupan se realiza de forma incorrecta, en forma de compulsiones, que consisten en una serie de acciones o imágenes negativas encaminadas a aliviar la angustia aunque solo sea temporalmente.

Los síntomas que indican que existe un problema son varios, lavarse o limpiar constantemente, verificar repetidamente lo  mismo, realizar movimientos o acciones repetitivas, exigir un riguroso y metódico orden en las cosas, acumular objetos insignificantes de los que no pueden desprenderse o realizar rituales mentales repetitivos.

La persona que padece estos síntomas debe optar por mantener esa actitud de sumisión ante la ansiedad sin esforzarse en vencerla o plantearse el desafío de controlarla. Pero si opta por esta segunda opción debe tener en cuenta las siguientes premisas:

  • Debe estar decidido a vencer el problema.
  • Tiene que hacerse consciente de que sus preocupaciones son irracionales.
  • Debe plantear que el hecho de hacer el ritual no es el único modo de vencer la angustia.
  • Debe aceptar que tiene un problema y buscar ayuda.

La medicación unida a la psicoterapia cognitivo conductual son los tratamientos de elección para este tipo de trastornos. Las técnicas terapéuticas enseñan estrategias para que el paciente aprenda a controlar la ansiedad asociada y a que controle los rituales de pensamientos, consiguiendo exponerse así  a la situación sin necesidad de realizar rituales “tranquilizadores”.

Déjate ayudar por un profesional si sientes que lo estás pasando mal.