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La acrofobia se manifiesta como una imposibilidad para disfrutar de ciertas situaciones que conllevan permanecer en un lugar elevado. Subir a un piso alto, asomarse a un balcón, subir a un ascensor panorámico o a una cima elevada para disfrutar de unas espléndidas vistas no es posible para las personas que padecen acrofobia.

Las personas que sufren acrofobia generan una serie de pensamientos alrededor del miedo que les impide acercarse a la tarea debido a una alta sintomatología ansiosa que les invade y a un malestar psicológico muy intenso. La base del miedo reside en que quien lo sufre se siente inseguro al verse en una situación de altura y piensa en que puede caer.

El inicio de un problema de acrofobia aparece con frecuencia en personas con un perfil ansioso, inseguras y que magnifican y normalizan los miedos en su vida cotidiana. En otros casos aparece con posterioridad a una situación en la que la persona ya ha experimentado un miedo ante una situación similar y evita de nuevo la exposición a una situación de las mismas características. En los casos en que existe un diagnóstico de vértigo por una alteración en el sistema del equilibrio, estas personas desarrollan también un miedo a las alturas debido a la sensación de mareo que  produce su sintomatología fisiológica.

La acrofobia ocasiona una limitación en la vida de la persona que lo padece, ya que le impide realizar ciertas actividades que pueden ser más o menos necesarias en su vida cotidiana.

En todas las personas que padecen este tipo de fobia es común una  sintomatología a nivel cognitivo basada en la aparición  de  pensamientos de angustia y temor ante situaciones de desnivel o elevaciones, apareciendo posteriormente sintomatología fisiológica característica de la ansiedad, como taquicardias, tensión muscular, sudoración, temblores, etc.

Los tratamientos psicológicos más eficaces se abordan desde una perspectiva clínica cognitivo conductual mediante terapia cognitiva enfocada en los pensamientos negativos e instrucciones a nivel fisiológico para que el paciente aprenda a manejar su ansiedad de forma eficaz. La exposición controlada a las situaciones provocadoras de estrés, en lugar de evitarlas es necesaria para superar la acrofobia. Actualmente se utiliza para este fin la terapia basada en la realidad virtual, que ha demostrado ser muy eficaz y consigue mejores resultados que la terapia tradicional.