Existen dudas sobre si la astenia es en sí un trastorno que deba ser tratado terapéuticamente, pues en cierta manera se puede entender que no es más que un episodio en el que aparece cierta sintomatología producto de la adaptación a una nueva climatología, como es la que proporciona el comienzo de la primavera.

Se sabe que la producen varias causas, como son un cambio de rutina y  de actividades diarias. Al ser los días más largos, por el cambio horario, también debemos adaptarnos a una rutina diferente, se duermen menos horas y se modifican hábitos debido al aumento de la temperatura y al cambio de presión atmosférica.

Cada persona tiene una capacidad diferente para adaptarse a los cambios y solo en aquellas en que esta capacidad se muestra menor  es en las que puede aparecer esta sintomatología.

Los síntomas más frecuentes suelen ser:

  • Sensación de cansancio y somnolencia.
  • Dificultad para conciliar el sueño.
  • Mayor irritabilidad.
  • Falta de apetito.
  • Falta de energía para llevar a cabo las tareas cotidianas.
  • Dolor de cabeza.
  • Sintomatología ansiosa.

Esta sintomatología puede verse agravada  en los casos de personas diagnosticadas de algún tipo de trastorno relacionado con la ansiedad o el estado de ánimo depresivo. En otros casos también coexiste con algún proceso alérgico propio de esas fechas que hace aumentar  la sintomatología.

Recomendaciones para la astenia primaveral:

  • Regule paulatinamente el horario de forma que facilite la adaptación a nuevos horarios de comidas y de descanso.
  • Realice ejercicio físico aeróbico con moderación.
  • Evite ingerir sustancias estimulantes para evitar el cansancio.
  • Mantenga las horas de sueño necesarias.
  • No tome vitaminas o alguna otra sustancia encaminada a vencer la falta de energía.

Tenga en cuenta que la astenia es un proceso por el cual el cuerpo y la mente deben adaptarse a un nuevo ritmo diario más exigente debido al mayor número de horas solares que nos ofrece el día después de una especie de letargo invernal, será normal que dure un par de semanas y que desaparezcan los síntomas en este período de tiempo.

En caso de que no sea así y en un espacio de tiempo moderado no desaparezcan los síntomas deberá consultar con un especialista por si existe otra sintomatología o trastorno que requiera de un tratamiento farmacológico o psicoterapéutico.