La perfección se antoja difícil de conseguir, por lo tanto dedicar toda una vida a encontrarla puede a veces ser arriesgado, porque en ese camino se puede  sufrir bastante, además de dejar otras cosas importantes sin ser atendidas o al menos valoradas en su justa medida.

Desde el punto de vista de la psicología clínica la búsqueda constante de la perfección, es decir,la persona que pone su objetivo principal en la búsqueda de la perfección sin permitirse en ningún momento algún error,también pone frecuentemente  a prueba su estabilidad emocional. De esta forma, si no consigue aprender a poner una barrera protectora adecuada mediante la cual consiga que no le afecte esta forma de enfrentarse a sus objetivos, puede que esto le haga desbordarse, desmotivarse y frustrarse en determinadas ocasiones.

No cabe duda que las personas con una alta exigencia son capaces de conseguir grandes objetivos en su vida, pero también deben saber poner freno en ciertos momentos.

La sintomatología ansiosa aparece cuando se ha pasado la barrera y la persona no es capaz de apreciar un logro acompañado de una emoción positiva,  una satisfacción por haberlo conseguido. Digamos que, desde la forma de ver su realidad,  esta persona con su autoexigencia no es  capaz de valorar sus logros, en cambio siempre cobra mucha fuerza un pensamiento alternativo de duda, “está bien pero…”

En su vida diaria esta persona debe aprender a valorar  si su forma de ver y entender su entorno es la adecuada. En la psicoterapia cognitivo conductual se enseña a las personas que sufren esta distorsión de sus pensamientos a ser mucho más racionales y menos exigentes, simplemente porque se están dejando llevar por una apreciación de su realidad que le hace sentir mal de forma irremediable. ¿Cómo va a poner el objetivo principal en su vida buscando la perfección  en un mundo que nunca  puede pretender ser perfecto? Esta disonancia le genera sufrimiento e incluso puede llegar a sentir inadaptación a su entorno, un entorno que por otro lado continúa su camino ajeno a esas exigencias.

Desde la psicología clínica te ayudamos a buscar siempre el más racional entre todos tus pensamientos.