La depresión es un trastorno emocional que afecta en forma de sentimientos de tristeza, irascibilidad, trastorno del sueño, cansancio excesivo, pérdida de apetito, tensión muscular o ansiedad.  En cambio, la tristeza es una emoción transitoria que surge en una situación difícil, algo que nos produce dolor o desaparece, puede estar relacionada con la salud, con las relaciones personales o afectivas, con el trabajo o con otras áreas. La tristeza es una emoción normal que todos sentimos en algún momento pero que no tiene por qué ser un problema. Si bien es verdad que si la tristeza perdura en el tiempo puede llegar a convertirse en depresión.

Síntomas depresión y ansiedad

Síntomas que alarman ante una posible depresión:

  • Pérdida de la capacidad de disfrutar.
  • Dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño.
  • Falta de energía y cansancio.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Bajo estado de ánimo.
  • Sentimiento de inutilidad.
  • Sentimientos de desesperanza y abandono.
  • Pérdida de placer en actividades que solían hacerle feliz, incluso en la actividad sexual.

Síntomas propios de la ansiedad:

  • Aumento del ritmo cardiaco. Palpitaciones, taquicardia.
  • Respiración acelerada con sensación de ahogo.
  • Escalofríos o sudoración.
  • Nauseas
  • Miedo o pánico.
  • Mareo e incluso desmayo.
  • Problemas para conciliar el sueño.
  • Dificultad para controlar las preocupaciones.

Causas de la depresión

La depresión se produce generalmente por la interacción de diversos factores: factores biológicos, psicosociales y de personalidad.

Los factores biológicos como los cambios hormonales, alteraciones  cerebrales, alteraciones en neurotransmisores como la serotonina, la noradrenalina y la dopamina. También la presencia de antecedentes de depresión en el ámbito familiar cercano incrementa la probabilidad de sufrir depresión.

Factores psicosociales como circunstancias estresantes en la vida efectiva o laboral, sufrir algún problema económico, familiar  o de salud. Si se encuentra en alguna situación de dependencia  o consumo habitual de alcohol, tabaco o drogas.

Factores relacionados con la personalidad, presentar algún cualidad extrema como inseguridad, dependencia, autoexigencia o perfeccionismo. También se tiene en cuenta la edad, la franja de edad comprendida entre los 35 y 45 es la de mayor incidencia en la depresión, además del embarazo y el postparto.

Tipos de depresión

La depresión se puede dividir en varios tipos, algunos son más comunes que otros, pero a todos se les debe prestar la suficiente atendión, ya que afectan de forma muy importante en las personas que la padecen.

Tipos comunes de depresión:

  • Trastorno Depresivo Mayor: su característica más frecuente es que la persona muestra una apatía extrema ante la vida y el mundo.
  • Distimia: persiste la apatía, sentimiento de melancolía y desesperanza, durando largos periodos de tiempo.
  • Trastorno ansioso-depresivo: principal característica es que se mezclan episodios de ansiedad y de depresión.
  • Trastorno bipolar: semejante al trastorno ansioso-depresivo pero más severo, además los episodios de ansiedad son catalogados de manía.
  • Depresión atípica: en este tipo de depresión el estado de ánimo puede mejorar ante la concurrencia de hechos positivos para la persona, también es característico que haya más apetito y más sueño de lo habitual.
  • Trastorno afectivo estacional: aparece y desaparece en el cambio de estaciones. Lo más normal es que comience a finales de otoño o inicios de invierno y que desaparezca durante los meses de primavera y verano. Aparece una somnolencia excesiva, sensación de fatiga constante, se relaciona con melancolía, desgana  y apatía.
  • Ciclotimia: característico de la ciclotimia son los cambios de ánimo constantes. Los síntomas son más suaves que en el trastorno ansioso-depresivo,  pero muy parecidos, y también hay etapas de normalidad.

Como curar la depresión

La forma más común de tratar la depresión es mediante la psicoterapia, hay diferentes tipos de psicoterapia que pueden ser efectivas, como por ejemplo la terapia cognitivo-conductual o la terapia interpersonal.

La terapia cognitivo-conductual es una forma de terapia a corto plazo que es muy efectiva, enseña las habilidades necesarias para lidiar con la ansiedad y la depresión. Ayuda a sentirse más cómodo para hacer las cosas que has tenido temor de hacer o perdido el interés, ayuda al aprendizaje de estrategias de identificación de síntomas y de prevención de recaídas, entre otros.

La terapia interpersonal asocia la depresión a una disfunción en las relaciones personales. Las disfunciones que se tienen en cuenta son principalmente: cómo asumir una pérdida, la disputa de roles,  ya sea por disputas de pareja o entre padres e hijos e incluso por aislamiento social.

Tratamiento de la depresión con fármacos

En gran parte de las ocasiones la depresión se trata con una combinación de apoyo psicológico y tratamiento farmacológico, aunque solo es necesario usar fármacos cuando la depresión es moderada o grave, o cuando la depresión es leve habiendo existido episodios graves o moderados anteriormente. Si bien es verdad que el tratamiento farmacológico tiene que ir acompañado de un cambio en nuestra conducta, que es lo que propicia la psicoterapia.

Resumen final

La depresión es una patología que se caracteriza por la existencia de una tristeza profunda, tan intensa que interfiere en la vida cotidiana de quien la padece, por ello es muy importante acudir a un especialista. Las causas de la depresión no se saben con exactitud pero generalmente son varias, pueden ser por factores biológicos, factores psicosociales y de personalidad.

Pero sí es sabido que el estilo de vida puede influir positiva o negativamente para que la depresión pueda aparecer con mayor o menor probabilidad. Un estilo de vida en el que se de la debida importancia a lo que se llaman “reforzadores”, que son una serie de actividades lúdicas o no, pero que contribuyen a equilibrar el desgaste normal que la vida habitual conlleva, debido a la carga laboral, responsabilidades hacia los hijos etc.

Se sabe que los reforzadores más eficaces son lo emocionales, así, realizar un viaje, mantener con frecuencia reuniones familiares o con amigos o realizar actividades lúdicas que supongan alguna emoción positiva, se han convertido en la mejor actuación preventiva para que no aparezca la sintomatología depresiva.

Hay varias formas de tratar la depresión, una de las más efectivas es la terapia cognitivo conductual, pero también se necesita a veces una combinación de ésta con  el tratamiento farmacológico.

En todo caso, es muy importante que si sufre algún síntoma o cree que puede tener depresión que acuda al especialista clínico desde el primer signo que le indique que  algo no va bien.