Diversos estudios han demostrado los beneficios que se obtienen de ofrecer lactancia natural a los bebés, en concreto para la prevención del desarrollo de determinadas enfermedades y también para mejorar el desarrollo y maduración psicológica de los niños.

Vamos a enumerar algunas enfermedades y otros aspectos del desarrollo fisiológico y emocional del bebé que se ven mejorados por la lactancia natural:

  • Síndrome de muerte súbita del lactante. Está asociado a un desfase entre succión, deglución y la respiración. Apareciendo la apnea entre la aspiración del alimento y el reflujo. Es atribuida normalmente a los niños que toman biberón.
  • Caries dental. Es muy frecuente sobre todo en lactancia artificial con contenidos en sucrosa.
  • Enfermedades víricas. La inmunidad transmitida por la madre durante la lactancia aumenta en el bebé la resistencia a las infecciones.
  • Cáncer. Se han realizado estudios donde se determina que reduce a la mitad el riesgo de padecer cáncer antes de los quince años.
  • Enfermedad de Crohn. Se cree que la lactancia materna disminuye el riesgo de padecerla.
  • Enterocolitis necrotizante. Se da con una incidencia mayor, desde seis a diez veces, en bebés alimentados con lactancia artificial.
  • Problemas emocionales. El carácter y comportamiento del niño mejora cuando el bebé es arropado y protegido por la madre en las diferentes tomas. El sonido de los latidos cardíacos de la madre y el calor son signos de protección e inspiran calma en este período donde se comienzan a desarrollar muchos aspectos importantes de la psicología infantil.
  • Lloran menos. Se ha demostrado que los niños alimentados con lactancia natural lloran menos que los que lo hacen con lactancia artificial. Aunque en este sentido es necesario saber que la proporcionalidad depende de otra variable como la frecuencia en que se dispensen las tomas.
  • Respiración nasal. Los lactantes se ven forzados a usar la vía aérea superior, no tragan gases.