La inteligencia social.

La teoría de las inteligencias múltiples creada por Howard  Gardner, psicólogo, investigador y profesor de la Universidad de Harvard, en el año 1.983, nos dice que para que las personas puedan enfrentare adecuadamente a las dificultades que la propia vida pone en el camino de cada cual, éstas deben disponer de distintas capacidades intelectuales, según el área de la vida a la que se enfrenten.

Así, en uno de los trabajos de investigación que Howard Gardner desarrolló, en este caso un estudio con niños, observando su conducta y analizando su comportamiento, tanto en las horas que dedicaban a estar en clase como en los espacios entre clases, llegó a concluir que son cuatro los aspectos fundamentales que forman la inteligencia emocional.

1.- La capacidad para organizar grupos. En un grupo de niños siempre suele haber uno que es quien decide a qué se juega y los demás suelen aceptar su decisión. Esto indica liderazgo y capacidad de dirección.

2.-Capacidad de negociación. Hay niños que muestran especial habilidad y capacidad para resolver conflictos o desacuerdos en un grupo e incluso llegan a anticiparse para promover acuerdos que eviten el enfrentamiento.

3.-Capacidad de conexión. Hay algunos niños que tienen una especial capacidad para conectar con los demás, son empáticos, saben manejar muy bien sus emociones y las expresan adecuadamente, así como también reconocen perfectamente las necesidades de los demás. Por ello suelen caer bien a la mayoría y son simpáticos y queridos por los demás.

4.-Capacidad para conocer la motivación de los demás. Esta capacidad está asociada a la capacidad de conexión, pero da un paso más, hay niños que son capaces de ser empáticos, pero también de reconocer las motivaciones y los intereses de las personas de su entorno.

Las personas que dispongan de  un desarrollo adecuado de estas cuatro capacidades pueden saber que serán capaces de mantener una vida social satisfactoria  y gratificante.