La clave para conseguir la felicidad es una cuestión que se ha planteado desde hace mucho tiempo y parece que en la época actual seguimos sin encontrar,  la llave que abra la puerta de la felicidad se antoja difícil de conseguir.

Quizá la dificultad se encuentre en los cambios que, aun sin que seamos conscientes en muchas ocasiones, se van produciendo, haciendo así depositar dicha clave en cosas variadas y en ocasiones incluso erróneas.

La felicidad es una emoción que invade a cada persona cuando ésta siente que ha conseguido un objetivo, sobre todo  uno  que tenga  una carga positiva añadida de ilusión. La manera en que se manifiesta la felicidad es mediante alegría y sensación intensa de paz y tranquilidad.

Desde este punto de vista creemos que es fundamental adquirir la capacidad de definir bien los objetivos en los que depositamos la capacidad de conseguir la felicidad, porque en caso contrario podemos conseguir no solo incapacidad para llegar a ella, sino además frustración y tristeza.

En cada etapa de la vida las personas definen sus propios objetivos para encontrar la felicidad, sus ilusiones,  que van cambiando según van avanzando. Cualquier objetivo puede ser válido, teniendo en cuenta que debemos tener presente los objetivos sociales, familiares, académicos o laborales y de pareja.

Pero definir bien el área de nuestros objetivos es muy importante, pues es necesario que sean inspeccionados por la parte de nuestro cerebro más racional, mediante un planteamiento que sea capaz de responder claramente a la pregunta ¿conseguir este objetivo es realmente necesario para que yo logre la felicidad? Si la respuesta es SI deberemos entonces  poner manos a la obra, pero cuidando mucho las sub-metas o sub-objetivos, es decir, si el objetivo se percibe ambiguo y no alcanzamos a distinguirlo con mucha claridad se hará necesario marcar etapas previas hasta que lo veamos más nítido.

Además,  hay algo también muy importante, y es que la percepción subjetiva de alegría, si no está acompañada de una intensidad suficiente, tampoco va a conseguir que aparezca la ansiada felicidad.

Tan importante es aprender  a marcarnos objetivos como  valorarnos por nuestros logros, y para esto no deberíamos depender de nadie, solo de nosotros mismos.