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Según la R.A.E. el término mitomanía define a la persona con tendencia morbosa a desfigurar, engrandeciéndola, la realidad de lo que se dice.

En psicología y en psiquiatría se utiliza el término mitomanía o el de mentira patológica o pseudología fantástica  para referirse a la misma sintomatología. Los mitómanos tienen una necesidad fundamental, como es generar una percepción de que sus vivencias son muy relevantes y  motivo de admiración y elogio para los demás. Para ello tienden a magnificar los acontecimientos reales que, explicados desde su punto de vista, aparecen mucho más atractivos.

El mitómano se ve reforzado por la sensación positiva que en los demás causan sus comentarios y sus narraciones, de forma que sigue actuando así, obteniendo un beneficio añadido, que es fundamentalmente que los demás lo elogien o valoren, el mismo hecho de elaborar de forma minuciosa sus comentarios para que toda su mentira encaje puede actuar también de reforzador y hacer que permanezca durante más tiempo esta actitud basada en el engaño. Puede ocurrir que el mitómano ya no sea capaz de diferenciar si su intención es engañar, pero lo cierto es que se ha habituado a que los demás crean una versión de su vida que no es la real.

Las personas más expuestas a este tipo de actuaciones suele ser su círculo más cercano, sus familiares y amigos, pero suelen ser también los que más pronto descuben esta sintomatología y se van apartando de ellos y perdiendo la confianza que en ellos depositaron. Algo que afecta negativamente al mitómano, provocándole soledad y aislamiento.

La causa de la aparición de la mitomanía hay que buscarla en un entorno donde se fomentan o al menos se toleran las mentiras y los engaños y  que esta situación consigue aportar inicialmente grandes beneficios emocionales a quien lo practica. Un nivel elevado de ansiedad asociada a esta situación puede que acabe reforzando este mecanismo de búsqueda de placer a corto plazo, que con el tiempo se convierte en adictivo y no puede dejar de ser utilizado.

Para llevar a cabo un tratamiento psicológico adecuado para corregir la mitomanía es necesario en primer lugar conseguir que el mitómano reconozca su problema y las consecuencias negativas que  está causando en su vida, para que tenga claro el motivo y también la necesidad de empezar a vivir con su realidad, su verdad.