A lo largo de la vida las personas van aprendiendo diversas formas de actuación y de comportamiento. Desde la infancia se acercan a sus coetáneos buscando complicidad y empatía, somos seres sociales, desde que nacemos aprendemos a vivir en sociedad porque es algo necesario para la supervivencia.

Aunque cabría plantear ciertas  dudas, una de ellas sería si todas las personas poseen la misma capacidad para enfrentarse desde su niñez a este objetivo necesario de socializarse y si serán capaces de hacerlo sin que en dicho proceso aparezcan conflictos, emociones negativas, ataques a su autoestima, etc.

Desde que nacemos tenemos unas habilidades destacadas para ciertas cosas y menores para otras, por otro lado la historia de aprendizaje marcada por la situación  ambiental que a cada persona le corresponde vivir también hará que adquiera ciertas herramientas que faciliten, o a veces dificulten la sociabilidad de cada persona. El factor madurez, de esta forma también ayuda a que esta habilidad se vaya afianzando con el paso de los años.

Pero lo cierto es que hay un gran número de personas que no consiguen, aún con el paso de los años adquirir adecuadamente esta habilidad, acusando entonces cierta sintomatología ansiosa o depresiva del estado de ánimo. En muchos casos esta sintomatología dificulta tanto la vida del paciente que acaba en la consulta del psicólogo o del psiquiatra.

En algunos centros escolares ya se ha puesto en marcha un proyecto donde se enseña el mecanismo psicológico que ponen marcha las emociones. No debemos dar por hecho que todos los niños disponen de un conocimiento adecuado de las mismas. El hecho de enseñara a nuestros hijos qué, cómo y por qué sienten se antoja dese mi punto de vista algo imprescindible para la salud emocional de la persona adulta.

Así, a día de hoy se nos ha hecho entender la necesidad de la salud física y cada vez es mayor el número de personas que entienden la necesidad de realizar un ejercicio físico adecuado a su edad y de la necesidad de cuidarse estéticamente y saber que la imagen es importante y de que tener unos dientes perfectos es totalmente necesario.

De hecho la actividad física se entiende una asignatura necesaria en los colegios, pero no lo es tanto aún la salud emocional. Quizá esta asignatura sería el mejor método de prevención para evitar mucho sufrimiento en las personas.

La prevención debería ser la intervención más necesaria y eficaz en salud mental.