La pica es un desorden de la alimentación poco conocido y que afecta sobre todo a la población infantil. Un 33% de los niños desde uno a seis años presentan este desorden que consiste en consumir sustancias no alimenticias, que puede llegar a provocar complicaciones en su salud general.

La causa puede estar asociada a una alimentación poco saludable, donde la carencia de algunos nutrientes puede llegar a producir que impulsivamente el niño busque consumir algunos tipos de sustancias inusuales y no alimenticias.

Estas sustancias pueden ser  tierra, pintura, pelo, hielo, heces… Esta conducta puede estar asociada a ciertos retrasos en el desarrollo intelectual o madurativo del niño. Un porcentaje elevado de los niños afectados están diagnosticados de algún trastorno de este tipo y/ o presentan un desequilibrio alimenticio previo a la ingesta de estas sustancias, pero se desconoce el detonante que hace que este problema aparezca.

El diagnóstico médico es importante, mediante una analítica de sangre se debería comprobar el nivel de sustancias tóxicas, que puede llegar incluso a producir infecciones relevantes que afecten gravemente a la salud del niño.

La prevención de la pica es difícil, pero una atención y seguimiento de los hábitos alimenticios del niño desde la primera infancia es importante para detectar el problema antes de que produzca más complicaciones de salud.

Los síntomas de la pica pueden ser diversos, dolor abdominal, náuseas, cansancio, problemas de conducta o signos de envenenamiento por consumo de sustancias tóxicas.

El tratamiento adecuado, una vez diagnosticado, será reconducir el hábito alimentario mediante técnicas psicológicas y tratamiento médico para aliviar las deficiencias de nutrientes o el exceso de tóxicos en el cuerpo. El pronóstico es variable, dándose algunos casos en lo que remite espontáneamente cuando los niños van avanzando en edad. En otros casos, en niños que presentan un trastorno del desarrollo o un retraso intelectual, la evolución puede ser más lenta, llegando incluso a mantenerse hasta llegar a la adolescencia y a la edad adulta.

Aunque la prevención no es fácil, promover en los hijos unos hábitos de alimentación saludables puede ser de ayuda para evitar la aparición de la pica.