Valoranos!

En estos días las familias preparan la vuelta al colegio de los hijos, uniformes, material escolar, libros, etc., pero realmente lo que más les  preocupa es cómo se adaptarán sus  hijos al nuevo curso.

Si me remito a la experiencia clínica, me encuentro con  un porcentaje muy alto de niños que cursan estudios de educación  primaria que estudian y hacen las tareas  con sus padres, pero en el momento en que sus padres algún día no pueden por algún motivo,  ¿qué pasa entonces?

Según vamos avanzando en cursos los conceptos se van complicando y los padres van teniendo más dificultad para recordarlos  o el niño va creciendo y no quiere ser ayudado porque empieza a querer independencia en este y en otros aspectos de su vida; llega entonces el tan temido fracaso escolar.

¿Qué hacer?

Para empezar,  es importante que se desarrollen  hábitos buenos de estudio   y  propiciar que el niño no necesite del apoyo de sus padres  para conseguir un buen rendimiento académico, pues en el colegio no lo tiene y esto le hace mostrarse inseguro y creer que por sí mismo  no podrá resolver algo que se va complicando por cursos.

Recomendaciones:

  • Es fundamental establecer un horario que ayude al rendimiento y que incluya todas las actividades del niño, también  las horas de sueño. Este horario deberá ser  rígido de lunes  a viernes.
  • No se deberán incluir tantas actividades durante la semana que el niño acabe tan agotado  que no pueda dedicar el tiempo necesario al estudio.
  • Buscar un lugar fijo en el que todos los días estudie,  deberá estar  alejado de la televisión, lugares de paso y sala de estar, para evitar distracciones y permitir que el resto de la casa funcione con normalidad.
  • La mesa de estudio solo deberá tener un lapicero y algún otro material necesario para la ejecución de las tareas.
  • Será una habitación bien iluminada y ventilada.
  • Será el niño quien organice la tarde  en función de las tareas que tenga que hacer, empezando siempre por el estudio y posteriormente por los ejercicios, realizando antes los que más le cuestan o los que menos le gustan, terminado con aquellos más motivadores. Con esto evitaremos que vaya dejando alguna asignatura hasta hacerla insuperable.
  • Se sentará en su lugar de estudio solo a trabajar y su padre o madre acudirá de vez en cuando para supervisar,  pero  solo le ayudará en caso de duda o falta de entendimiento.
  • Mientras se está estudiando, no se permitirá tener cerca ningún dispositivo electrónico. No es recomendable escuchar  música mientras se está  estudiando porque actuará como distractor importante.
  • Cuando haya transcurrido un intervalo de tiempo de una hora u hora y media aproximadamente, el niño se tomará unos minutos de descanso que utilizará para merendar o para hacer otra actividad que no le distraiga demasiado (no recomiendo móviles o videojuegos) porque le costará  desconectar de esta actividad y retomar de nuevo el estudio se hará más difícil.
  • Las tareas no se corregirán en casa, pues en clase se reserva tiempo para esto y así fomentamos que esté atento a las explicaciones  del profesor.
  • En los exámenes desglosaremos el temario y se lo irá estudiando solo, luego se le preguntará  la materia y se le corregirá  tanto la falta de conocimiento como de expresión.
  • Los padres no harán resúmenes ni esquemas, si el niño los necesita deberá hacerlos él mismo para facilitar el aprendizaje.
  • En función del nivel que se está estudiando, no se deberá  dedicar al estudio más tiempo del necesario, por eso los padres deben exigir agilidad y buen trabajo. Para enseñar esto a veces es necesario marcar tiempos en función de la materia y de las dificultades, para que ayuden al niño  a no dispersarse. Enseñar a estudiar con eficacia.
  • Una vez que el niño acabe las tareas deberá utilizar el tiempo para los hobbies, teniendo en cuenta que  debe dormir un mínimo de ocho horas, porque solo así podrá cubrir las necesidades fisiológicas de sueño  y ello ayudará a su desarrollo intelectual.

 

En conclusión, el curso comienza, pero debemos hacer que los niños vayan ganando en autonomía, que vayan desarrollando la habilidad de resolución de problemas, que aprendan a administrarse su tiempo, que aprendan que el esfuerzo y la recompensa hará que consiga sus metas y que empiece a creer en sus posibilidades, que no se sientan inseguros al enfrentarse solos a un examen y empiecen a fortalecer su autoestima, que sientan que ellos solos pueden.

No llegan los inteligentes, sino los constantes, los que todos los días trabajan un poco.