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En la literatura castellana, el manerismo se entiende más bien como “amaneramiento”.  Es común para algunos autores el definirlo como una muestra de falta de simplicidad y de naturalidad en los movimientos inherentes a la expresión. Otros autores hacen una extensión más amplia indicando la intencionalidad en la persona que los lleva a cabo.

Qué son los manerismos

Se considera entonces como una actividad donde se repiten ciertos movimientos, dirigida a la consecución de determinados objetivos y que dan la impresión de rebuscamiento. En este sentido hay personas que reflejan alegría con gestos poco naturales o forzados, personas que saludan con gestos o expresiones que parecen forzadas o quienes por ejemplo, realizan un extraño y complejo recorrido desde que llenan la cuchara en el plato hasta que lo introducen en la boca. Aunque este tipo de comportamientos pueden aparecer en trastornos psicóticos donde el paciente ejerce intencionalidad en ese acto, en otros  casos hablamos de comportamientos expresivos más típicos de algunas neurosis.

También es necesario diferenciarlos de las compulsiones propias del trastorno obsesivo compulsivo, donde el ritual que el paciente ejerce tiene una función específica para él, como es aliviar un estado de ansiedad que de otra forma y sin dejar de hacer dicho ritual no sería capaz de aliviar. En el caso de los manerismos, los  movimientos estereotipados se hacen sin  ninguna finalidad.

Cuando se dan los manerismos

Se pueden dar en personas normales que  desean hacerse notar en alguna medida y no lo consiguen con una actuación natural, en  un cierto número de personas que avanzan hacia un nivel social superior e imitan ciertos comportamientos que entienden son propios de esa clase social, en actores que sin ser realmente creativos exacerban sus interpretaciones o en la adolescencia con la ejecución de determinados gestos que minimizan la inseguridad del adolescente. Los manerismos aparecen también  en enfermedades como la esquizofrenia.