Son tímidas aquellas personas que de forma más o menos estable, nunca de forma ocasional, interaccionan poco o nada con otras personas, ya sean sus iguales o no, manteniendo relaciones claramente insuficientes y/o insatisfactorias.

Desde niños suelen estar mucho tiempo solos o se relacionan con solo una o dos personas, se aíslan, manteniendo cuando lo hacen la mirada hacia abajo, tono de voz bajo, inseguridad, frecuentando palabras o frases como “quizás, supongo, realmente no es importante, no te molestes, etc.”, provocando todo esto un estado de ánimo deprimido, sentimientos de desamparo, imagen muy pobre de uno mismo, ansiedad y sensación de que no se gusta a sí mismo, entre otros efectos.

Estos niños suelen sufrir ansiedad social, que les lleva a evitar de forma activa las situaciones propias de la vida cotidiana  en una proporción mucho mayor que los demás niños, tanto en frecuencia como en intensidad.

Es importante señalar que el grado de timidez no es siempre constante en todas las situaciones,  esto quiere decir que se puede ser muy tímido con el grupo de iguales y no con el equipo de baloncesto o en el ámbito familiar.

Ante todo esto hemos de puntualizar que solo vamos a considerar timidez patológica aquella que cursa con una ansiedad clínica que conlleva  incapacitar al niño para desenvolverse en los ambientes fundamentales para su desarrollo y que hace necesaria la intervención terapéutica. Aunque no está nunca de más entrenar en habilidades sociales a todos aquellos otros que sin padecer una severidad en lo síntomas, esto les provoca cierta molestia o incomodidad.

Recomendaciones:

  • Tratar de comprender lo mal que se sienten.
  • Mostrar interés por sus dificultades.
  • Los cambios son lentos y graduales, no meter prisa.
  • Evitar comentarios como “es muy tímido”, “no va a hacerlo”, “no te va a contestar…”
  • Creer que las cosas pueden mejorar.
  • Poner objetivos alcanzables, empezar por conductas más fáciles que luego se irán complicando.
  • Proponer actividades que antes no haría, por ejemplo ir a comprar, pedir al camarero lo que él quiera consumir…
  • No provocar con nuestros comentarios que se sientan culpables.
  • Proporcionarles modelos asertivos.
  • No prestarle mayor atención cuando se muestran tímidos.
  • Valorar siempre que hagan el esfuerzo de relacionarse.
  • Propiciar situaciones agradables donde hagan interacción social, cumpleaños, invitar a amigos a casa, permitirle que salga con niños conocidos los fines de semana.
  • No hacer comparaciones con los demás niños.
  • Si se diese en algún ámbito el que fuese objeto de burlas, comentarios o insultos ser muy contundentes en la intervención.
  • Evitar que algún hermano o amigo lo sobreproteja.
  • Sacar de cada dificultad o fracaso lo positivo, lo que se puede aprender de la situación.
  • Tener siempre buena actitud y ser muy positivo. Todo aquello que se trabaja y entrena puede cambiarse.

¡Ten estas recomendaciones en cuenta, te ayudarán  a ayudarle…!

La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención psicológica o médica  directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares.