Muchos psicólogos estamos advirtiendo sobre los cambios emocionales  que muchas personas pueden estar sufriendo a consecuencia de estos días sin salir de casa, pero en estos momentos me voy a referir al miedo al desconfinamiento. Después de haber permanecido dos meses sin salir de casa, donde nos hemos sentido  en un entorno  protegido, deberemos ahora  enfrentarnos a un medio  que hasta ahora había  sido definido como potencialmente peligroso y aún lo sigue siendo, lo cual  genera  miedo.

Por qué se produce este miedo

El miedo aparece como reacción normal, con una misión clara, provocar una reacción que evite el daño. Por tanto, sentir miedo será beneficioso para preservar nuestra salud, sentir miedo nos protege. Pero es cierto que en ocasiones, el mecanismo natural por el que sentimos  miedo se vuelve perjudicial, convirtiéndose en algo que, al contrario, puede llegar a limitarnos, impidiendo así la realización de  las propias tareas de la vida cotidiana. En este caso hablamos del miedo patológico.

Cómo debemos afrontar el desconfinamiento

En estos momentos todos estamos afectados por el miedo, en mayor o menor medida, pues estamos expuestos a una amenaza que puede llegar a hacernos un daño tan extremo e irreparable como el de producirnos la muerte, para la cual no nos sentimos preparados. Este es el motivo por el que encontramos el miedo. Me atrevería a decir que la aparición de esta emoción ha influido beneficiosamente para  el fiel seguimiento de los protocolos establecidos por las autoridades sanitarias.

Desde este punto de vista se puede determinar que el miedo controlado, la prudencia o la sensatez son beneficiosos para nuestra salud emocional, pero no lo sería un sentimiento de miedo excesivo, que establezca límites que impidan llevar a cabo las actividades propias de la vida cotidiana en cada momento. Tampoco sería adecuado para la salud emocional la ausencia total de miedo; actuar sin control, sensatez o cautela sería también indicativo de alguna alteración emocional y requeriría de una necesidad asistencial especializada en salud mental.

¿Hay que forzarse a salir?

En estos momentos nos encontramos en un proceso de desescalada que nos invita a poder salir de casa, cumpliendo unos requisitos y orden que se entienden beneficiosos para evitar un agravamiento de la pandemia.

Desde el punto de vista de la salud mental entendemos que en cada momento que nos corresponde vivir, es esencial sentir la capacidad de llevar a cabo las actividades normales de la vida cotidiana sin limitaciones. La adaptación adecuada a cada momento que nos corresponda vivir es una señal evidente de que se dispone de una ajustada salud mental.

¿Debemos tener miedo al contagio?

El miedo al contagio supone una actuación adecuada ante el virus. En un sentido racional deberemos tener un temor o miedo controlado al contagio cuando la sensación de peligro esté basada en una información real. En este momento los datos que nos llegan de las autoridades sanitarias lo confirman. Existen motivos evidentes suficientes para deducir que hay un peligro real. Nos confirman que el índice de letalidad es muy elevado, el nivel de contagio muy alto, la protección eficaz   desconocida y además es incierta la fecha de llegada de una opción eficaz que evite el daño en los humanos.

Pero no deberemos confundir miedo con sensatez. Actuar con una adecuada protección, propiciada por el sentimiento de miedo  es una necesidad, dada la situación real existente.

10 consejos para combatir el miedo al desconfinamiento

Existe un número determinado de personas para las que esta situación de desconfinamiento se percibe estresante. Personas que han visto como en este periodo de tiempo se han permitido relajar y proteger de la situación estresante que sentían con anterioridad al confinamiento. Estas personas están preocupadas ante una vuelta que les supone dificultad y daño. Es de esperar que hayamos aprendido algo beneficioso de esta complicada situación para que en el futuro sepamos cuidar mejor nuestra salud física y también emocional.

Diez consejos que ayudan a reducir la ansiedad ante este proceso de desconfinamiento:

  • Intenta llevar un proceso de desescalada progresivo. Comienza saliendo de casa durante cortos espacios de tiempo y auméntalos progresivamente.
  • Si sientes un miedo excesivo al contagio o simplemente al hecho de salir a la calle procura poner retos fáciles, como por ejemplo salir inicialmente para comprar el pan cerca de casa.
  • Elabora un protocolo estructurado, exponiendo lo que deberías hacer para protegerte antes de salir de casa y al regreso. Este protocolo deberás instaurarlo como un hábito más sin que te suponga un esfuerzo añadido.
  • Para la reincorporación laboral, infórmate sobre los cambios en tu rutina anterior para adaptarte a la nueva normalidad.
  • Procura mantener una actitud mental positiva. El pensamiento positivo facilita la adaptación.
  • En el caso de una vuelta presencial a la actividad laboral procura con anterioridad regular tus horarios de sueño.
  • Contacta con tus amigos con frecuencia y comparte opiniones y puntos de vista sobre la situación.
  • Cuando comiences a propiciar contactos sociales a nivel presencial, según los grupos limitados que nos vayan permitiendo en cada fase las autoridades sanitarias, muestra tu opinión ante la protección ante el contagio de forma asertiva. Tu opinión es importante, no te dejes llevar por la única opinión de quienes se sienten más relajados en las medidas de protección.
  • Mantener una actividad física adecuada siempre será beneficioso para la salud mental.
  • Cuídate para así poder sentir que tu actuación en cada momento es la adecuada. Actúa sin miedo pero con protección.