Con la llegada del final de curso escolar, es el momento de que los niños comiencen sus vacaciones de verano.

                Esto trae como consecuencia el aumento del tiempo libre, los niños pasan de tener una rutina diaria, de colegio o instituto, además de sus horas de estudio correspondientes y sus actividades extraescolares, a tener todo un verano para aprender y disfrutar.

                Para poder llevar una balanza equilibrada entre actividades lúdicas y otras con las que puedan seguir aprendiendo, todo ello sin agobiarles ni aburrirles, debe haber tras ello una planificación previa, en la cual podemos dejarles que tomen decisiones y vean por ellos mismos las opciones que tienen para pasar el verano.

                Existen muchas actividades durante estos meses para que los niños disfruten entre ellos y hagan nuevas amistades, pero también debemos tener en cuenta el tiempo de ocio en familia, debemos planificar los días de descanso y compaginarlos con sus vacaciones, para así poder  realizar actividades en familia y mejor si son al aire libre.

                Es importante que los niños durante este periodo adquieran quehaceres en el hogar que durante el tiempo escolar no realizan, ayudar con pequeñas tareas del hogar, para que así desarrollen su parte más constante y organizada.

                Algunas de las actividades para desarrollar durante el verano, pueden ser la lectura, lo que hará que disfruten y sigan desarrollando capacidades como la concentración para que el nuevo curso no se le haga tan complicado; también hay multitud de cursos, campamentos y talleres, siempre dependiendo de los gustos e intereses de los niños, como la música, el deporte o los idiomas, donde pueden divertirse con otros niños y seguir aprendiendo.

                Lo que siempre debemos evitar es que los niños se pasen todo su tiempo delante de la televisión o de un videojuego, deben tener actividad en el aire libre con otros niños de su edad, así pueden aprender mediante la diversión.