Valoranos!

Las pandillas se suelen nutrir de personas que necesitan establecer vínculos afectivos que no tienen en otros ámbitos como el escolar, familiar, etc. Son jóvenes con carencias afectivas que  no asumen responsabilidades y no acuden regularmente al centro educativo, por lo que pasan mucho tiempo en la calle. Con mucha frecuencia pertenecen a familias desestructuradas y con padres que pasan mucho tiempo fuera de casa. Sus escalas de valores no son socialmente aceptadas, buscan compañeros con los que sentirse identificados y refuerzan estos valores y hábitos para sentirse diferentes al resto.

Al  tener normalmente carencias afectivas a nivel familiar son más vulnerables, pues necesitan referentes y sentirse vinculados a un grupo.

Las pandillas se suelen organizar de forma jerárquica, se establecen normas propias que todos deberán cumplir de forma estricta. Para defenderse de pandillas rivales utilizan cualquier tipo de estrategia incluida la violencia, convirtiéndose esto en una forma de cohesión. Se utiliza la violencia para defenderse de pandillas rivales cuando se sienten provocados por alguien o cuando algún  miembro de la pandilla traiciona al resto.

Hay pandillas cuyos componentes son personas de países sudamericanos “Latin Kings”, “Ñetas”, pero nunca podremos generalizar, pues a ellas se unen solo algunas personas que están pasando por una situación social precaria y deciden unirse a este tipo de bandas.

La pandilla ofrece al individuo protección ante cualquier amenaza, sea cual sea. Estos jóvenes suelen manifestar conductas que dificultan la convivencia en el colegio, cuestionan y rechazan todo tipo de autoridad, no aceptan ningún tipo de normas, vengan de donde vengan, pero sí aceptan las normas impuestas por los líderes de la banda, llegando a hacer cosas que a veces son contrarias a su voluntad, aceptando órdenes ciegamente, pues solo así conseguirán promocionar dentro de la organización y obtendrán ciertos privilegios, que serán sobre todo empezar a tener capacidad de mando sobre otras personas.

En estas bandas también se encuentran chicas que se someten a códigos machistas, desarrollando por esto papeles más pasivos. El consumo de tóxicos de todo tipo es algo muy frecuente, además consumen con mayor intensidad cada vez que van a salir para enfrentarse a otras bandas.

Tras todo esto a veces nos encontramos a padres demasiados permisivos y con ciertas actitudes desadaptadas, que con la excusa de no traumatizar consienten y justifican todos sus actos.