En este mundo dinámico donde todo va cambiando tan deprisa que a veces nos cuesta un enorme trabajo seguir el ritmo impuesto… a veces todas las exigencias de la sociedad que nos empuja y otras veces nuestras propias exigencias que nos hacen desvanecer por el esfuerzo acumulado.

Nos dejamos llevar, no atendemos a las recomendaciones que nos llegan, seguimos con la cabeza mirando abajo empecinados en seguir el camino marcado pero no nos planteamos si por este camino vamos bien, a veces, nuestra salud se pone en riesgo si continuamos por él, pero no le damos importancia, la salud no es importante…?

En las consultas de salud mental cada vez se ven más personas que acusan este cansancio, hartos de soportar cada día la invasión de la prisa que les exige un estilo de vida erróneo del que no saben salir y creen que es la única alternativa.

Es curioso que además estas personas se resisten a la psicoterapia e incluso, inmersos en un tratamiento psicofarmacológico se rebelan ante él porque, aunque el profesional en salud mental le ofrezca una explicación clara y convincente del por qué es necesario un cambio en su estilo  de vida, un giro hacia un ritmo “despacito”, no acaban de aceptarlo ni decidir ir hacia  ese camino de la salud.

Cuánta dependencia hemos generado, dependencia sin duda negativa y que les hace vivir en un “sin sentido” para llegar a ninguna parte, un lugar en el que sin duda el logro va a ser el daño emocional, el estrés, la ansiedad, la depresión. ¿Estamos realmente entendiendo nuestros objetivos en salud?

Realmente, si en esta vorágine fuéramos capaces de parar  e hiciéramos una valoración donde analicemos los logros personales que se habrían conseguido manteniendo este ritmo tan frenético que provoca claramente estrés y afecta a la salud emocional de cada persona, en contraposición con las enormes ventajas de haber planteado un estilo de vida sano donde el estrés se mantenga alejado y la base fuera ir “despacito” por la vida, se concluiría sorprendentemente que el beneficio global será con creces mayor si la decisión fuera una vida enfocada en un fin claro, el de la salud mental de la persona.