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Es fundamental saber que la tarea educativa de los padres es el factor preventivo más importante, además  del ocio en familia, tener una autoestima adecuada, saber controlar los impulsos, ser autónomo e independiente y sobretodo tener un buen nivel de comunicación entre padres e hijos, todo ello fomenta el desarrollo personal sano y equilibrado de nuestros hijos y como tal previene de comportamientos adictivos.

No obstante, aunque hayas educado en este sentido, podemos encontrar sospechas de que nuestro hijo esté consumiendo algún tipo de drogas, es por esto por lo que es tan importante saber detectar a tiempo signos que nos puedan anunciar la presencia de sustancias psicoactivas.

Señales de un posible consumo de drogas en nuestros hijos

  • Señales fisiológicas, oler a alcohol, pupilas excesivamente dilatadas o contraídas, enrojecimiento, hinchazón o irritación de ojos, rigidez muscular o movimientos espasmódicos.
  • Disponer de drogas o útiles de consumo entre sus pertenencias, ante esto la reacción normal es negarlo o responsabilizar a algún amigo o conocido pero esto cuanto menos, lo sitúa cerca del consumo y será necesario que se hable en familia.
  • Instrumentos de consumo como colirios para los ojos, pequeños tubos de metal o de cristal, papel de aluminio o cajetillas de tabaco rotas pueden ser señales de consumo.

Los registros en sus pertenencias deteriora la relación con los hijos pues convierte a los padres en detectives privados, lo ideal es la observación y la comunicación.

  • Presencia de sangrado en nariz, rinorrea (mucosidad nasal constante), bruxismo( chirriado de dientes), rigidez en la mandíbula, ciertos tipos de psicosis, ideas paranoides e ideas recurrentes pueden presentarse como consecuencias del consumo.
  • Disponer de objetos de valor cuya procedencia es desconocida.
  • Desaparición de objetos de valor tanto suyos como del domicilio familiar.
  • Agresividad o faltas de respeto continuadas a familiares y entorno más cercano.
  • Relación con personas que consumen.
  • Alteración en el sueño, pérdida de hábitos de alimentación e higiene.
  • Continuadas mentiras relacionadas con las salidas, con las personas con las que se relacionan, actividades, etc.
  • Desmotivación y abandono de actividades.
  • Estado de ánimo alterado, con cambios bruscos y extremos de humor.

Es importante saber interpretar todas estas señales y no sacar conclusiones equivocadas debido a nuestros miedos y temores. Es necesario observar que se han producido cambios sustanciales en su estilo de vida y que se den varias de estas señales antes mencionadas, es entonces cuando debemos plantearnos qué debemos hacer.