“Cuerpo-mente, dos entes inseparables”

Ante lo que estás a punto de leer puede que pienses ¡bah! ¡No es para tanto! ¡Qué tontería! o… ¡no hay que dramatizar! Pero el drama es real y lo hacemos casi todos y todas en mayor o menor medida y a diario, como una rutina mecánica, autómatas en un mundo movido por las prisas.

Pues bien, la salud mental está unida a la salud física, no son dos entes separables como manifestara Descartes, y que por tanto tiempo ha prevalecido en la mentalidad occidental, sino que forman parte de un todo. Por lo tanto, si no cuidamos nuestra parte física… ¿cómo pretendemos estar sanos/as mentalmente? Y a la inversa igualmente.

Desde que suena el despertador maldecir la alarma, pensamientos negativos por otro estresante día, caras cenicientas frente al espejo, debido a horas de sueño insuficientes, intentándolo paliar con: el cigarro matutino, el consumo excesivo de café, el pitar con la bocina por cualquier minucia al volante al conductor despistado y sarta de comentarios soeces correspondientes, llegar al trabajo malhumorado/a, la alimentación inadecuada –aditivos, colorantes, edulcorantes, etc.-, las prisas por llevar a los hijos a las actividades extraescolares, la fatiga crónica por no atender a las señales que constantemente tu cuerpo te manda para decirte “para un momento”, el irritarse con la pareja por tener otro punto de vista al propio, etc. y llegar a la cama exhausto/a por un día, interpretado como “agotador”.

Párate un momento a pensar racionalmente ¿realmente merece la pena? Lo más importante que tenemos es nuestra vida, ¿por qué no cuidarnos con toda la entrega posible? Dicha implicación supondría una prevención en salud a gran escala.

¿Volvemos a empezar? Cuando mañana suene la alarma haz la prueba ¿de acuerdo? Dirige tu propio pensamiento y transmítete un mensaje motivador ¡un nuevo día empieza! ¡Una nueva aventura! ¡Nuevos retos a los que hacer frente! Suple el cigarro por unos minutos de relajación o meditación, el café por dormir las horas que necesitas para levantarte descansado/a y cuando te montes en el coche disfruta de una agradable melodía de fondo que te transmita serenidad, llega al trabajo con una sonrisa, aliméntate lo más saludablemente posible, mientras los peques están en las actividades extraescolares aprovecha ese tiempo para leer, hacer algo de ejercicio, dedícate ese tiempo a ti, y con tu pareja lánzate a su cuello y dale un beso de película. Cuanto cierres los ojos, justo antes de dormir haz balance de tu maravilloso día y sus pequeños detalles felices, pequeños gestos, palabras, caricias, susurros al aire…

No parece tan complicado ¿verdad? Solamente requiere reestructurar el tiempo de otro modo, priorizar a lo que realmente es importante, apostar por tu autocuidado y tomarse la vida con humor, ser adulto no es sinónimo de seriedad, eso no es madurez ni sabiduría. De modo que menos tomarse los avatares de la vida a la tremenda y más dosis de humor a la misma.

Desde la terapia cognitiva se intenta relativizar y plantear el siguiente interrogante como el más eficiente: A pesar de las circunstancias adversas por las que estés atravesando pregúntate si ¿hay cosas valiosas que pueda hacer por mí mismo/a y para los/as demás? Siempre, recuerda, siempre, hay una respuesta afirmativa, la negativa incluiría tu inexistencia, y en ese caso, no estarías leyendo estas palabras.

PIÉNSALO “TÚ VIDA, CON CALIDAD DE VIDA, ES LO MÁS VALIOSO QUE TIENES”.