¿Qué ocurre con los buenos propósitos que cada año nos proponemos? ¿Se cumplen o resulta complicado cumplirlos? Puede que empecemos con mucha ilusión, pero al poco tiempo ésta decae…

Implementar un nuevo hábito en nuestra rutina diaria no solo requiere entusiasmo, sino también perseverancia y paciencia.

Año tras año puede que gran parte de esos proyectos vayan a parar al cajón del olvido o tal vez nos frustremos porque, una vez más, no los conseguimos. A continuación vamos a ver algunas recomendaciones que podemos emplear para que este año sea diferente y podamos así alcanzar nuestras metas:

  1. Trázate un plan de actuación realista y personalizado.
  2. Márcate metas a corto, medio y largo plazo.
  3. Revisa con periodicidad la consecución o no de los objetivos planteados.
  4. Aquellos objetivos que vayas consiguiendo felicítate por cada uno de ellos.
  5. Aquellos objetivos que se resistan revísalos por si puedes cambiar algún aspecto de los mismos.
  6. Una vez revisados los mismos anímate por cada avance que vayas alcanzando.
  7. Para generar un cambio y que se mantenga es fundamental el desarrollo progresivo.
  8. Hazlo por escrito para que sea objetivo.
  9. Ten una actitud positiva.
  10. Motívate a diario.
  11. La recompensa no es solo la meta, es cada paso que recorres en tu constancia.
  12. Fomenta un estilo optimista de afrontamiento.
  13. Acepta que el trayecto no siempre es lineal, sino que presenta altibajos.
  14. Persevera, persevera, persevera.
  15. Y recuerda, si crees que puedes conseguirlo estás en lo cierto, pues tu esfuerzo y tu energía se dirigirán hacia esa dirección.

Feliz Año Nuevo…