La amaxofobia o miedo  a conducir es una sensación de malestar que manifiestan algunas personas  ante la expectativa de conducir un vehículo  y que puede aparecer antes  o durante  la conducción.

Este malestar aparece por un  miedo a la reacción de los demás conductores o a una inseguridad propia por verse poco capacitado para manejar el vehículo. No siempre la persona que lo sufre ha tenido con anterioridad una experiencia traumática al volante, en muchas ocasiones la amaxofobia aparece como consecuencia de la inseguridad del paciente.

Personas con un perfil ansioso son más proclives a que desarrollen este tipo de fobia. Si la persona con este perfil evita coger el coche para desplazarse en trayectos cortos porque puede ir a pie o en un medio de transporte público no conseguirá más que afianzar ese miedo a la vez que gana inseguridad, de forma que cada vez le resultará más difícil enfrentarse a la conducción de un vehículo.

Para vencer esta fobia es necesario que el paciente acuda a un profesional que le ayudará a analizar los pensamientos anticipatorios que le generan miedo, en cada persona pueden ser diferentes y hacer una buena evaluación es fundamental para avanzar en el proceso de control de los miedos. A veces ocurre que los pacientes, después de haber estado durante un tiempo largo sin conducir, perciben inseguridad debido a que han dejado de tener confianza en ellos mismos como conductores.

La intervención mediante entrenamiento en técnicas de control para la ansiedad es necesaria para que la persona con amaxofobia aprenda a manejar las señales de alarma que produce la ansiedad y que le  genera un gran malestar durante la conducción o incluso le hace evitar conducir.

Cuando el paciente cuente con unas herramientas de control eficaces y un manejo adecuado de los pensamientos que le producen miedo es cuando deberá empezar a exponerse de forma gradual, con un seguimiento que le proporcionará su psicólogo hasta que consiga vencer su fobia definitivamente.