La narcolepsia es uno de los trastornos más graves del sueño, ya que la somnolencia puede producir un impedimento importante para que la persona que la padece pueda llevar una vida con las actividades normales.

El inicio de la narcolepsia suele ser en la edad adolescente, suele aparecer manifestándose con  un aumento progresivo de la somnolencia. Cuando va evolucionando la enfermedad aparecen una serie de sensaciones características, como son una disminución de la eficacia del sueño nocturno y un incremento de la somnolencia diurna. La narcolepsia es un trastorno del sueño que una vez que aparece se mantiene toda la vida.

La aparición de este trastorno suele ser después de los cinco  años y antes de los cincuenta años de edad, rara vez se da en otra franja de edad. No se dan diferencias de aparición entre sexos y se puede decir que se da en aproximadamente cinco de cada diez mil personas.

Las señales que indican que estamos en un proceso de narcolepsia son una excesiva somnolencia diurna, cataplexia o pérdida de tono muscular,  parálisis del sueño, que significa que el paciente no es capaz de moverse por más que lo intenta, alucinaciones hipnagógicas referidas a imágenes que se pueden llegar a confundir entre el periodo de vigilia y el de sueño, también ocurre una alteración en alguna fase del sueño.

Pero lo más habitual de todos los síntomas es una excesiva somnolencia, pues no todas las personas muestran la misma sintomatología, estos periodos de somnolencia suele ser inferior a media hora. Es también muy significativo que al despertar la persona tiene sensación de no poder mover los músculos, con  una sensación de parálisis que puede durar unos minutos.

Según estudios, la narcolepsia la pueden padecer también algunos animales como perros y caballos, siendo las características de la enfermedad muy parecidas  a las de los humanos, habiéndose utilizado como modelo de estudio.

La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención psicológica o médica  directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares.