Educar es proporcionar lo necesario para que el niño consiga un estado de bienestar psicosocial, para ello hay que atender las necesidades básicas, proporcionar serenidad a través del cariño, confianza, responsabilidad, orientar para que sea autónomo, libre, que piense y que tome decisiones, potenciar las relaciones  personales que le ayuden a enriquecerse pero siempre a través de una serie de normas y valores.

Cuando la crianza de los hijos se hace complicada por encontrarnos con un hijo que pasa por una etapa difícil, de inestabilidad emocional o por no haber sabido coger a tiempo las riendas de la educación, a veces se adoptan creencias que hacen difícil que la actitud del hijo cambie como:

  • El problema se solucionará con el paso el tiempo y cuando el niño crezca.
  • Yo ya he hecho todo lo que he podido por mi hijo.
  • Nadie me puede ayudar.
  • Mi hijo tiene que cambiar solo.
  • Yo soy el culpable de todo lo que pasa, soy un mal padre/ madre.
  • No tengo tiempo.
  • La culpa la tiene mi pareja.
  • Esto lo heredó de un familiar que también era así.
  • Yo no puedo hacer nada.
  • El único que tiene que cambiar es mi hijo.

Con esta percepción la situación no va a mejorar, pues cuando hay problemas de comportamiento por parte de algún hijo, adoptar una actitud positiva nos acerca a encontrar las soluciones apropiadas para resolver la situación.

  • La educación de los hijos empieza cuando nacen, no hay ningún problema que sea resuelto solo por el paso del tempo.
  • La constancia nos hace conseguir los objetivos y si una estrategia no funciona habrá que buscar otra.
  • A veces hay altibajos, no se consiguen comportamientos estables. Hay que seguir hasta que el cambio se interiorice.
  • Es necesario pedir ayuda y acudir donde nos enseñen estrategias que nos ayuden a resolver el problema.
  • En la mayoría de los casos un cambio de actitud en los padres cambia la actitud de los hijos, pues son un pilar muy importante para ellos.
  • Implicarse en la educación de los hijos ayuda sin duda a cercarse e ellos.
  • Importante ir proponiendo pequeños objetivos a cumplir, las cosas se consiguen poco a poco.
  • Los dos progenitores deben implicarse en la educación, los hijos necesitan a ambos, cada uno ocupa su papel.
  • La mayoría de los comportamientos que presentan los hijos son aprendidos, por lo que se pueden cambiar.
  • Aunque el entorno influye en el comportamiento, los padres tienen un papel muy importante.
  • Hay que fomentar la responsabilidad en los hijos y deben aceptar las consecuencias de sus actos.
  • Hay que fomentar la independencia y la toma de decisiones y eso les hará PERSONAS LIBRES.