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El abordaje terapéutico de los trastornos del comportamiento alimentario viene siendo motivo de importantes investigaciones en las últimas décadas debido a la alta incidencia que ha tenido en los últimos tiempos y la gran cantidad de niños , adolescentes y adultos que se han visto afectados y que cuando han sido diagnosticados y tratados en las primeras fases del problema suelen tener muy bien pronóstico, consiguiendo el alta terapéutica a los dos o tres años desde el inicio del tratamiento, habiendo más riesgo de que se cronifique cuando se detecta en etapas más tardías.

Según el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, la anorexia nerviosa es un trastorno que se caracteriza por la pérdida de peso, viniendo ésta acompañada del miedo al incremento de éste a pesar de tener infrapeso.

Cuando hablamos de los tratamientos más o menos eficaces nos encontramos con pocas investigaciones rigurosas que lo avalen y muestren datos concluyentes sobre los efectos de estos tratamientos psicológicos, sobre todo a largo plazo y esto se debe principalmente a que estos pacientes ,sobre todo en los casos más severos, tienen varios ingresos hospitalarios  que en ocasiones tienen efectos a corto plazo, pero que no se mantienen a lo largo del tiempo siendo necesario ingresos constantes, habiendo pacientes que no se recuperan, así como otros que consiguen normalizar la alimentación.

También nos encontramos problemas metodológicos como la ausencia de grupos de control dada la gravedad de la enfermedad, así como de las complicaciones médicas asociadas. Todo ello hace que el estudio de los efectos de los distintos tratamientos sea complicado. A pesar de esto podemos decir y sin ningún margen de duda que el tratamiento de este tipo de trastorno debe ser llevado por un equipo multidisciplinar compuesto por un psiquiatra, un psicólogo, un nutricionista y diferentes especialistas en medicina según las complicaciones o síntomas que vayan surgiendo.

Para considerar que un tratamiento es eficaz tenemos que conseguir los siguientes objetivos:

  1. Conseguir un peso saludable, esto significa que en las mujeres tendrá que regularse la menstruación y la ovulación y en varones los niveles hormonales y los deseos sexuales, logrando que entren dentro de los parámetros normales.
  2. Resolver todas las complicaciones físicas asociadas.
  3. El paciente debe recuperar patrones saludables de alimentación y que coopere en el tratamiento.
  4. Modificar pensamientos distorsionados acerca de la alimentación y del peso.
  5. Recuperar el estado de ánimo y la autoestima, así como controlar los problemas de conducta asociados.
  6. Muy importante es conseguir apego familiar y del entorno.
  7. Prevención de recaídas.