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Es un trastorno en el que el cerebro funciona de un modo que conlleva a que las personas se muevan continuamente, cambien el foco de atención con mucha frecuencia y sean impulsivas. Estas actuaciones se encuentran tanto en tareas motrices como en tareas cognitivas.

Según el DSM V, existe la siguiente clasificación:

  • Trastorno por déficit de atención con hiperactividad con presentación combinada.
  • Trastorno por déficit de atención con hiperactividad con presentación predominante de falta de atención.
  • Trastorno por déficit de atención con hiperactividad con presentación predominante hiperactiva-impulsiva.

Es importante observar también los posibles problemas de autoestima  y problemas de relaciones interpersonales tanto familiares, entre iguales y con educadores.

Para detectar si su hijo entre 4 y 12 años tiene este problema, observe estos comportamientos en su vida habitual:

  • No se está quieto.
  • Cuando está sentado no para en la silla.
  • Habla constantemente.
  • Le cuesta concentrarse.
  • Parece no escuchar.
  • No termina casi ningún tipo de tarea.
  • Se mueve con brusquedad.
  • No piensa antes de responder cuando se le pregunta.
  • Interrumpe  a los demás.
  • Le cuesta esperar.
  • No piensa en las consecuencias de sus actos.
  • Todo lo quiere conseguir inmediatamente.

Estos comportamientos serán parecidos en el ambiente familiar y educativo.

Si más de la mitad de esos comportamientos se han respondido afirmativamente es posible que su hijo tenga hiperactividad. Pero ante ello no haga su propio diagnóstico, consulte a profesionales especializados que le evalúen, oriente y trate este problema de forma adecuada.