No puedo, soy incapaz, es imposible, esto me supera, es demasiado difícil para mí, lo dejo por caso perdido,… ¿Te suenan estas expresiones? ¿Te las has formulado alguna vez? ¿Crees realmente que son ciertas? ¿Cuánta credibilidad le has llegado a dar?

Este tipo de ideas se conocen desde la Terapia Cognitiva como creencias irracionales, debido a que no son ciertas, pero la persona se las cree, y considera que forman parte de un pensamiento “normal”, lo cual no es cierto.

Se trata de pensamientos autolimitantes, negativos, falsos, distorsionados, etc. Y si un día te pararas a escribir en un cuaderno cuantos pensamientos de este tipo tienes tal vez quedaras asombrado/a. Funcionan como un disco rayado que no para de dar vueltas en tu cabeza.

Para detectar este tipo de creencias irracionales has de saber que cumplen una serie de características: son exageradas, son ilógicas, son rígidas, no ayudan a tomar decisiones correctas y provocan grave malestar emocional.

Desde la Terapia Cognitiva se pretende trabajar sobre ellas para modificarlas y cambiarlas por otras que sean racionales, es decir: realistas, lógicas, y flexibles, ya que éstas son las que verdaderamente nos ayudan a tomar decisiones correctas y fomentan bienestar emocional.

Si queremos cambiar nuestra forma de actuar y de sentirnos, es importante empezar a cambiar nuestra forma de pensar. Como decía Albert Einstein “Si quieres conseguir resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Cuando nos habituamos a pensar de una determinada manera, se crea un hábito cognitivo, que da lugar a tu propia filosofía de pensamiento y en definitiva de vida.

Si quieres que tu vida cambie de algún modo, deberás cambiar tu forma de pensar. ¿Preparado/a?