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La enuresis quiere decir “mojar la cama”, hacerse pipí encima. No obstante se establece una clasificación para poder distinguir unas de otras.

La enuresis congénita es aquella en la que el niño nunca deja de orinarse desde pequeñito.

La enuresis adquirida suele aparecer en un momento o época determinado posterior. Es decir, el niño comenzó a controlar el esfínter y en otra época posterior dejó de controlarlo de nuevo. El desencadenante de este tipo de enuresis suele ser un problema emocional, celos de un hermanito más pequeño, problemas en el colegio, etc.

Dependiendo del momento en el que el niño se hace pipí, puede denominarse enuresis nocturna o diurna. Es más frecuente la enuresis nocturna.

También se denomina regular o esporádica según su frecuencia de aparición.

Existe también otro tipo de enuresis que es debida a una causa orgánica, en este tipo deberá ser el urólogo quien ponga el tratamiento adecuado. Es la menos frecuente de todas las existentes.

Una vez que hemos descartado una causa orgánica y se concluye que la causa es psicológica se puede actuar mediante un protocolo cuya aplicación sistemática suele dar buenos resultados.

El primer paso consiste en “despertar controladamente” al niño durante la primera noche de tratamiento cada hora de intervalo. Se le pregunta al niño si tiene ganas de hacer pipí, si dice que SI se le acompaña a ir al W.C. si responde que NO se le deja seguir durmiendo plácidamente. Es importante despertar totalmente al niño para que sea consciente de su necesidad de ir al baño.

El segundo paso consiste en que el niño vaya retrasando gradualmente la emisión del pipí cada vez unos segundos, de modo que vaya aumentando el tiempo de retención con el apoyo de un psicólogo y posteriormente registrando en una tarjetita para su control. Durante este proceso el niño se encargará de limpiar las prendas que haya mojado. Durante esta fase puede ser de ayuda un aparato denominado pipi-stop que mediante una señal sonora despierta al niño a la primera señal de pipí en la cama.

Este aparato se retirará cuando se compruebe que el niño lleva al menos siete noches sin mojar la cama.

Este procedimiento brevemente descrito ofrece buenos resultados porque se implica al niño para que se motive en la “superación” de su problema, se implica a los padres para que le ofrezcan un apoyo adecuado y se incide en la puesta en práctica  de instrucciones y por tanto en el aprendizaje de soluciones por parte del niño.

 

La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención psicológica o médica  directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares.